La mano empuñalada que hace estragos
Con los que aman a la victima arrasada
La voz del pésame que siempre es nada
La infamia se bebe a dios en dos tragos
Las hojas secas de este otoño enfermo
Crujen bajo esta suela desolada
Que firme sigue el rumbo de su espada
En un estrecho atajo hacia el infierno
El sueño de los días en el viento
Se condensa en lo real y lo profundo
Y el grito que ha de dar la vuelta al mundo
No es el grito de uno, es el de cientos
El dedo que señala no es el mío
Ni el de mi amor guardado aquí en mi pecho
Es el de la justicia y no es derecho
Un derecho que adquiere un pecho herido
Adonde van las rubias caravanas
Que vivan al rencor y la violencia
Las voces que en nombre de la decencia
Transmiten una verdad engañada
El tiempo de vivir se hace a la espera
Y la muerte no espera ni un segundo
Y el grito que ha de dar la vuelta al mundo
No es por hambre, es un grito de guerra
El puño levantado de impotencia
Se enfrenta contra balas mal pagadas
Y el tajo de un insulto carcajada
No cicatriza nunca en la indigencia
El vengarse sin haber sido ofendido
Es la triste fotografía del milenio
Y en esta espuria guerra por dinero
Caen muertos comprados y vendidos
El rito culto de la indiferencia
Nos deja malheridos y sin rumbo
Y el grito que ha de dar la vuelta al mundo
No es de victoria, es un grito de ausencia.
martes, 3 de agosto de 2010
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