Es de noche, pero acá no importa, será porque la misma sensación de angustia que nace en el asfalto y termina en la legislatura siempre en construcción, se desarrolla también tan socialmente durante el día, acá la pobreza no tiene nada que ver con lo económico, ni la enfermedad tiene nada que ver con la salud, ni la fiesta con la diversión, la desolación y el desahucie, y bueno...están, que le vamos a hacer, total el mundo no existe mas allá de esta ciudad, y si existiera, ¿a quién le importa?, quien puede rebelarse ante el absolutismo de la pasividad llevada a límites intolerables?
El silencio es impúdicamente forzado, la humedad acompaña de manera fotográfica el estado de sitio, auto pactado entre la ciudad y la idiosincrasia, en el que ha caído.
La gente le teme a la noche, le teme a la gente, y agranda el temor como si estuvieran panfleteando en contra de cualquier actividad que implique desafiar la exasperante quietud establecida.
Se ha coartado la libertad de expresar felicidad, se ha extirpado la sensación de que la vida es algo disfrutable y se ha implantado un chip de comodidad sin culpa, que en tiempo record, a fuerza de programas de televisión, ha logrado reducir el uso del cerebro a niveles insospechados pero definitivamente confirmables.
En esta ciudad se murmura y se farfulla por lo bajo, ahí nomás, entre vecinos, todos saben mas de lo que tienen que saber y a la vez no saben nada en absoluto, pero otra vez todos saben quien fue y cuando, cualquiera arriesgaría a creer que en una ciudad donde se sabe todo lo que sucede y quien lo perpetra, las oficinas de la justicia estarían repletas de informes y denuncias, de marchas y de escraches, de movilizaciones indignadas por la falta de garantías, pero no, ni cerca, como se le ocurre a uno que alguien iría a denunciar a cualquiera de los respetabilísimos miembros de tan prestigiosa sociedad donde los nombres mas prominentes se pueden mezclar con los mas diluidos, y es claro, si nos conocemos todos de chicos, jugábamos juntos a la pelota en la placita Pringles ahora Italia, pues resulta que como si esto fuera Casablanca lo que mas importa es el manejo de información sea de la clase que sea sin importar la calaña del informante. Sombras sobre sombras sobre sombras, silencio sobre mas silencio, nadie se olvida de nada pero esta todo perdonado, los chicos son buenos, además quien no se siente un poco importante cuando conoce intimidades de la gente mas poderosa, esto de la obsecuencia es cosa de zurdos, acá no hay obsecuencia, acá hay lealtad, lealtad hacia el muchacho de doble apellido ex jugador de rugby y alumno del colegio inmaculada, que jamás piso una calle de tierra y ahora tiene 50 kilos de sobrepeso, y que se dice igual a Juan Leiva, inundado y resistente en el centro donde duerme su desamparo, o el comisario comiendo asados con ministros y secretarios, en una tapera del arroyo Leyes con vinos de 13 pesos la botella, eso si, soda y hielo, emblemática señal de localismo, vaya a saber que caldos de cultivos se están gestando en el Leyes al tiempo en que se levanta la mano para saludar a un cartonero que conduce un carro tracción a sangre, ustedes no quieren que empiece a hablar del caballo, o en lo que sea que se convirtió el animal de lo heroico, de las grandes gestas, el emblema del triunfo, esta ciudad es un caballo que cincha, sin ilusión de comida, de un carro que lo etiqueta mientras recibe latigazos de sus dueños y puteadas de los automovilistas, como si esto fuera mejor que las miradas de desprecio y asco con que la sociedad transeúnte dispara sus rayos de fascismo y odio, de intolerancia y miedo, de silencios y secretos, de amistades devenidas en complicidades.
La ciudad de los silencios cómplices, Santa fe, te falta un mambo, te sobra muerte y pasarela.
RISOTTORABIOSO.
lunes, 27 de septiembre de 2010
EL SECRETO ESTA EN EL VINO
EL SECRETO ESTA EN EL VINO
A veces mi alma se va por las noches a yirar de bar en bar buscando restos de canciones
Que hablen de sobrevivientes, que aguantaron la tortura y la locura y todavía siguen firmes
El cielo verdea sobre la idea de una tempestad, que ruge en los cementerios
de esta no ciudad
y calladita se arma la revuelta de las almas insolentes y guerreras que andan sueltas
y el tiempo vuela de manera abyecta y la piel encriptada cae con sutil cadencia
y se estrella en el asfalto crudo,
que respira a duras penas en silencio en Balvanera
y en calidad de todo en lo que hubo un brillo tan fulgente capaz de convertir a un simple ciego
en un vidente
yo mato versos y los embalsamo y son versos durmientes
El hijo que nunca tuve a veces me habla
Pregunta cosas que no son de chicos
Me ve llorar y me dice despacito
Volve a tu casa empeza de nuevo y hace lo mismo otra vez
Pero esta vez planta palabras, cosecha historias y aliméntate de ellas
Y mientras todo esto pasa en alguna sórdida esquina de un húmedo septiembre
De tinte ocre apocalíptico
Yo descubro muy tarde que no es lo mismo respirar y estar con vida que estar vivo
La noche se blanquea en un Van Gogh en una vidriera, que despierta a los dormidos caminantes,
vagabundos innombrables de lo etéreo, que van firmando el asfalto como firmarían el cielo
Y el espacio que ocupa mi silencio se comprime en mis pulmones
Y se estrella en alarido mudo
Cuando mato a alguien con vulgarismos como balas que disparo de mi puño
Y en memoria de todo en lo que alguna vez hubo algo como furia e impotencia
Fuerza bruta y resistencia
Quemo palabras, miro como arden y vuelvo a escribirlas
El amigo que se fue a veces me escucha
Se hace fantasma de dudosa procedencia
Me habla solo con discepolianas puras
“déjame que llore como aquel que sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte”(*)
Pero esta vez Siembra emociones, cosecha amores y aliméntate de ellos
Y es tan claro como que todo lo que veo se esta por terminar y nunca llega ese momento y no hay residuo
espiritual
Ni salvataje universal, ni escondrijo o crucifijo ni garitos ni conventos
Y ahí va la vida yéndose de orbita como un gallego bruto que mando a la virgen
A tomar por culo
Y se estrella la cabeza contra un muro sacrosanto que no cede ni se ablanda
Que mi odio sea como un cigarrillo que no deja de arder desde
Que empieza hasta que termina
Y que mi amor sea como un porro así tengo que prenderlo todo el día
Y en honor a todos los que no creemos en lo que nos venden, sino en lo que vemos
Porque somos los que aprenden
Yo hago justicia, aprieto el botón y apago TN
El padre que me mira viste galas
Desde un portarretrato clandestino
Me dice que el secreto esta en el vino
Que es como el tango se aprecia de grande y se sufre de viejo
Te hace mas sabio y te marca el destino y te mata en el espejo.
(*) ENRIQUE SANTOS DISCEPOLO
RISOTTORABIOSO
A veces mi alma se va por las noches a yirar de bar en bar buscando restos de canciones
Que hablen de sobrevivientes, que aguantaron la tortura y la locura y todavía siguen firmes
El cielo verdea sobre la idea de una tempestad, que ruge en los cementerios
de esta no ciudad
y calladita se arma la revuelta de las almas insolentes y guerreras que andan sueltas
y el tiempo vuela de manera abyecta y la piel encriptada cae con sutil cadencia
y se estrella en el asfalto crudo,
que respira a duras penas en silencio en Balvanera
y en calidad de todo en lo que hubo un brillo tan fulgente capaz de convertir a un simple ciego
en un vidente
yo mato versos y los embalsamo y son versos durmientes
El hijo que nunca tuve a veces me habla
Pregunta cosas que no son de chicos
Me ve llorar y me dice despacito
Volve a tu casa empeza de nuevo y hace lo mismo otra vez
Pero esta vez planta palabras, cosecha historias y aliméntate de ellas
Y mientras todo esto pasa en alguna sórdida esquina de un húmedo septiembre
De tinte ocre apocalíptico
Yo descubro muy tarde que no es lo mismo respirar y estar con vida que estar vivo
La noche se blanquea en un Van Gogh en una vidriera, que despierta a los dormidos caminantes,
vagabundos innombrables de lo etéreo, que van firmando el asfalto como firmarían el cielo
Y el espacio que ocupa mi silencio se comprime en mis pulmones
Y se estrella en alarido mudo
Cuando mato a alguien con vulgarismos como balas que disparo de mi puño
Y en memoria de todo en lo que alguna vez hubo algo como furia e impotencia
Fuerza bruta y resistencia
Quemo palabras, miro como arden y vuelvo a escribirlas
El amigo que se fue a veces me escucha
Se hace fantasma de dudosa procedencia
Me habla solo con discepolianas puras
“déjame que llore como aquel que sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte”(*)
Pero esta vez Siembra emociones, cosecha amores y aliméntate de ellos
Y es tan claro como que todo lo que veo se esta por terminar y nunca llega ese momento y no hay residuo
espiritual
Ni salvataje universal, ni escondrijo o crucifijo ni garitos ni conventos
Y ahí va la vida yéndose de orbita como un gallego bruto que mando a la virgen
A tomar por culo
Y se estrella la cabeza contra un muro sacrosanto que no cede ni se ablanda
Que mi odio sea como un cigarrillo que no deja de arder desde
Que empieza hasta que termina
Y que mi amor sea como un porro así tengo que prenderlo todo el día
Y en honor a todos los que no creemos en lo que nos venden, sino en lo que vemos
Porque somos los que aprenden
Yo hago justicia, aprieto el botón y apago TN
El padre que me mira viste galas
Desde un portarretrato clandestino
Me dice que el secreto esta en el vino
Que es como el tango se aprecia de grande y se sufre de viejo
Te hace mas sabio y te marca el destino y te mata en el espejo.
(*) ENRIQUE SANTOS DISCEPOLO
RISOTTORABIOSO
martes, 3 de agosto de 2010
CICATRICES
La mano empuñalada que hace estragos
Con los que aman a la victima arrasada
La voz del pésame que siempre es nada
La infamia se bebe a dios en dos tragos
Las hojas secas de este otoño enfermo
Crujen bajo esta suela desolada
Que firme sigue el rumbo de su espada
En un estrecho atajo hacia el infierno
El sueño de los días en el viento
Se condensa en lo real y lo profundo
Y el grito que ha de dar la vuelta al mundo
No es el grito de uno, es el de cientos
El dedo que señala no es el mío
Ni el de mi amor guardado aquí en mi pecho
Es el de la justicia y no es derecho
Un derecho que adquiere un pecho herido
Adonde van las rubias caravanas
Que vivan al rencor y la violencia
Las voces que en nombre de la decencia
Transmiten una verdad engañada
El tiempo de vivir se hace a la espera
Y la muerte no espera ni un segundo
Y el grito que ha de dar la vuelta al mundo
No es por hambre, es un grito de guerra
El puño levantado de impotencia
Se enfrenta contra balas mal pagadas
Y el tajo de un insulto carcajada
No cicatriza nunca en la indigencia
El vengarse sin haber sido ofendido
Es la triste fotografía del milenio
Y en esta espuria guerra por dinero
Caen muertos comprados y vendidos
El rito culto de la indiferencia
Nos deja malheridos y sin rumbo
Y el grito que ha de dar la vuelta al mundo
No es de victoria, es un grito de ausencia.
Con los que aman a la victima arrasada
La voz del pésame que siempre es nada
La infamia se bebe a dios en dos tragos
Las hojas secas de este otoño enfermo
Crujen bajo esta suela desolada
Que firme sigue el rumbo de su espada
En un estrecho atajo hacia el infierno
El sueño de los días en el viento
Se condensa en lo real y lo profundo
Y el grito que ha de dar la vuelta al mundo
No es el grito de uno, es el de cientos
El dedo que señala no es el mío
Ni el de mi amor guardado aquí en mi pecho
Es el de la justicia y no es derecho
Un derecho que adquiere un pecho herido
Adonde van las rubias caravanas
Que vivan al rencor y la violencia
Las voces que en nombre de la decencia
Transmiten una verdad engañada
El tiempo de vivir se hace a la espera
Y la muerte no espera ni un segundo
Y el grito que ha de dar la vuelta al mundo
No es por hambre, es un grito de guerra
El puño levantado de impotencia
Se enfrenta contra balas mal pagadas
Y el tajo de un insulto carcajada
No cicatriza nunca en la indigencia
El vengarse sin haber sido ofendido
Es la triste fotografía del milenio
Y en esta espuria guerra por dinero
Caen muertos comprados y vendidos
El rito culto de la indiferencia
Nos deja malheridos y sin rumbo
Y el grito que ha de dar la vuelta al mundo
No es de victoria, es un grito de ausencia.
jueves, 7 de enero de 2010
el ojeador cuento
El ojeador
El bar estaba completamente vacío, la música parecía salir de todos los rincones, era uno de esos domingos tan llenos de desierto, que ni algún ridículo bocinazo podría desmodorrar a la tarde que no caía sino que se posaba pesadamente en el regazo de la incipiente noche, por esa época solíamos juntarnos los muchachos de la barra a charlar de fútbol después de terminar la fecha, pero la lluvia y los magros resultados, habían hecho de la noche un telón de lobreguez impenetrable.
Me sirvo un whisky, un black con dos hielos, y me arrimo a la puerta vaso en mano, tan aburrido que caminar me parecía una montaña rusa, al llegar a la puerta diviso en la penumbra y a través de la cortina de llovizna un reflejo casi imperceptible, miro mejor y logro distinguir a un hombre fuertemente abrigado, con sobretodo gorro y bufanda, pero lo mas llamativo eran los anteojos negros, que no serian llamativos de haber asido el hombre alguna especie de bastón, sea blanco o no, pero no, no había ningún bastón, el hombre se refregaba la cara como cansado, creí que no era mas que un borracho, pero mis dudas se disiparon en cuanto vi que caminaba en condiciones normales, no era un ebrio, igualmente había algo que me llamaba la atención, y no eran los lentes, probablemente haya sido que interpreté un ademán de imposibilidad de quitárselos y eso me extrañó, de cualquier forma cuando vi que cruzo la calle en dirección al bar sentí un escalofrío que empezó en la nuca y no se detuvo hasta los talones, así, sin capacidad de reacción, me quedé estático mirándolo fijamente, el hombre no lo había notado aun porque estaba cabizbajo, pero en el momento en que levanto la cabeza y miro hacia delante el vaso exploto en mis manos derramando todo el whisky y provocando una maldición contenida, en ese segundo el extraño entra al bar mirando el piso y me pide con una voz seca y apagada
-lo mismo que estaba tomando usted y sírvase otro, hoy va a ser una noche larga.-
Lo mire con escepticismo y le hice un ademán con la cabeza levantada y hacia delante, que muy bien entendió, significaba ¿Por qué?
-porque hoy tengo que quedarme acá hasta que venga la persona con quien debo encontrarme-, respondió sin sobresaltos y firmemente, note que no miraba su vaso, mirar el vaso es algo que la gente hace habitualmente cuando están mintiendo, y dejándome llevar por mi presunta condición de conocedor de la gente de la noche, confié en mi mismo, y pregunte:
-¿y esta esperando a alguna señorita o a algún amigo?-
Se hizo un silencio como si el hombre estuviera pensando que decirme y sacándose los lentes pero sin permitirme verle los ojos respondió:
- estoy esperando a mi victima, lamento que tenga que ser aquí, pero no me queda opción.-
-¿victima?!!- Exclamé, sin sobresaltarme demasiado, y desconfiado pegunte.
- pero… entonces… ¿usted va a liquidar a uno acá? - y continué- mire, como broma está bien pero le aclaro que yo no permito bajo ningún punto de vista ninguna clase de disturbio aquí dentro, y si llegase a suceder llamo a la cana de toque-
-yo le entiendo mi amigo, -aclaró – pero créame, es lo mejor.-
- mire jefe, a esta altura lo mejor que me podría pasar es que yo me vaya temprano a mi casa y no tenga nada que contarle a mi mujer-
- con más razón, si yo me voy usted no llegará nunca a su casa-
Debo haber puesto alguna cara impensada, de esas jodidas, porque el tipo hizo un ademán con la mano como diciendo “tranqui nene “, y continuo
-no tiene porque entender, y así es mejor, usted hoy va a volver a su casa, créame, pero no si yo no me encuentro antes con la persona a la que estoy esperando.- todo eso lo había dicho cabizbajo, y la verdad me pone un poco incomodo no verle los ojos a mi interlocutor, bastante incomodo, así que lo increpé:
-escuche mi amigo, no me gusta nada esto que esta diciendo así que por favor al menos déjeme verle los ojos.-
Eso fue lo peor que se me pudo haber ocurrido, es el día de hoy que no se me borra esa maldita imagen, a veces cuando cierro los ojos veo aquellas espantosas cuencas todas venosas de un color rojizo enfermo y furioso a la vez, y muy al fondo esas brasas amarillas y negras que me provocaron una instantánea migraña que me hizo doblarme y retirar la vista.
-¡Hey! ¡¿¡¿Que me hizo?!?! Hijo de puta, la puta que te reparió!!! Me mordí los labios para no seguir insultándolo, pero tenía fuego adentro de la cabeza
- ¿quiere verme los ojos de nuevo?
-no, no, ta bien, ¿Qué me hizo?
El tipo se tomo su tiempo para contestar hasta que al fin se puso los lentes y explico
-soy un ojeador.-
Mi cara debe haber dicho bastante por si sola porque prosiguió como si estuviera acostumbrado a explicar su temita.
-Tengo una maldición o una bendición o lo que usted quiera, pero a todo lo que miro le pasa algo desagradable, con los lentes puedo parecer erguido mirando hacia abajo, siempre tratando de no mirarme los pies, la ultima vez tuve triple fractura de empeine, iba en ojotas, así que ahora solo rompo zapatos que es lo primero que veo por eso ando todo tapado, para no romperme a mi mismo.- hizo una pausa
- lo que aun no comprendo es porque no rompo los vidrios de los lentes, si en definitiva los miro todo el tiempo, supongo que no los rompo porque no los miro fijamente.-
Yo estaba atónito, pero aun podía razonar, ¿ que mierda hacia este tipo acá?,¿para que había venido?,¿Qué joraca quiere?.
El tipo vio que aún no había dicho demasiado para convencerme de su veracidad, y menos por explicar que cuernos tenía yo que ver en todo esto, entonces prosiguió.
-pero estos ojos malditos no solo sirven para destruir, a veces y solo a veces puedo ver pantallazos del futuro.-
Mi cabeza iba a mil, a ver, este tipo puede ver el futuro y esta acá para decirme que solo voy a volver a mi casa si el se queda y que va a ser una noche larga, y que se tiene que encontrar con alguien, y yo debía estar perdiéndome de algún dato porque no consigo hilvanar todas estas cosas, o al menos no de la forma que yo quiero, porque no quiero que nadie venga a matarme para que este tipo lo despedace, porque eso es lo que entiendo, que alguien va a venir a matarme.
El ojeador miro su reloj y me dijo
-tranquilo, falta poco-
Transcurrieron días meses e incluso años, todos reducidos a quince minutos, ni el ni yo hablamos en ese periodo, hasta que rompió el silencio con un ademán mudo de alerta, me mostró la palma de su mano y me hizo seña de agachate, solo alcance a ver que alguien ponía un pie en el umbral del bar. y me agache, desde atrás de la barra pude ver al tipo sacarse los anteojos, escuche el ruido del vidrio de la puerta de entrada, parecía haber estallado, también se podía oír la madera del marco crujir desesperada, y se oyó un grito, casi un gemido, un alarido ahogado por un profundo dolor, y vi como alguien se iba agarrándose la panza, luego vi la puerta destrozada el vidrio hecho trizas y sangre en la escalerita de entrada, mucha sangre, el rastro seguía hasta la vereda del vecino y luego se perdía cruzando la calle.
Del ojeador, ni la sombra.
La noche me favorecía para la limpieza. Después de limpiar y cerrar me fui a mi casa caminando, sabia que hoy me habían salvado la vida, sabia que nadie iba a creerme así que me fui temerariamente convencido de que no iba a suceder dos veces en la misma noche, la idea era siempre la misma, volver a casa sin tener nada que contarle a mi mujer, absolutamente nada que contarle a mi mujer, solo explicar lo del vidrio y la puerta y el marco; llegue a casa.
Mi mujer estaba durmiendo, la desperté con un beso, y me miró y me dijo
- hola, llegaste temprano-
Hice silencio y al cabo de unos segundos le dije
-¿a que no sabes lo que me paso hoy?-
Fin.
Martín “risottorabioso” Filippelli
El bar estaba completamente vacío, la música parecía salir de todos los rincones, era uno de esos domingos tan llenos de desierto, que ni algún ridículo bocinazo podría desmodorrar a la tarde que no caía sino que se posaba pesadamente en el regazo de la incipiente noche, por esa época solíamos juntarnos los muchachos de la barra a charlar de fútbol después de terminar la fecha, pero la lluvia y los magros resultados, habían hecho de la noche un telón de lobreguez impenetrable.
Me sirvo un whisky, un black con dos hielos, y me arrimo a la puerta vaso en mano, tan aburrido que caminar me parecía una montaña rusa, al llegar a la puerta diviso en la penumbra y a través de la cortina de llovizna un reflejo casi imperceptible, miro mejor y logro distinguir a un hombre fuertemente abrigado, con sobretodo gorro y bufanda, pero lo mas llamativo eran los anteojos negros, que no serian llamativos de haber asido el hombre alguna especie de bastón, sea blanco o no, pero no, no había ningún bastón, el hombre se refregaba la cara como cansado, creí que no era mas que un borracho, pero mis dudas se disiparon en cuanto vi que caminaba en condiciones normales, no era un ebrio, igualmente había algo que me llamaba la atención, y no eran los lentes, probablemente haya sido que interpreté un ademán de imposibilidad de quitárselos y eso me extrañó, de cualquier forma cuando vi que cruzo la calle en dirección al bar sentí un escalofrío que empezó en la nuca y no se detuvo hasta los talones, así, sin capacidad de reacción, me quedé estático mirándolo fijamente, el hombre no lo había notado aun porque estaba cabizbajo, pero en el momento en que levanto la cabeza y miro hacia delante el vaso exploto en mis manos derramando todo el whisky y provocando una maldición contenida, en ese segundo el extraño entra al bar mirando el piso y me pide con una voz seca y apagada
-lo mismo que estaba tomando usted y sírvase otro, hoy va a ser una noche larga.-
Lo mire con escepticismo y le hice un ademán con la cabeza levantada y hacia delante, que muy bien entendió, significaba ¿Por qué?
-porque hoy tengo que quedarme acá hasta que venga la persona con quien debo encontrarme-, respondió sin sobresaltos y firmemente, note que no miraba su vaso, mirar el vaso es algo que la gente hace habitualmente cuando están mintiendo, y dejándome llevar por mi presunta condición de conocedor de la gente de la noche, confié en mi mismo, y pregunte:
-¿y esta esperando a alguna señorita o a algún amigo?-
Se hizo un silencio como si el hombre estuviera pensando que decirme y sacándose los lentes pero sin permitirme verle los ojos respondió:
- estoy esperando a mi victima, lamento que tenga que ser aquí, pero no me queda opción.-
-¿victima?!!- Exclamé, sin sobresaltarme demasiado, y desconfiado pegunte.
- pero… entonces… ¿usted va a liquidar a uno acá? - y continué- mire, como broma está bien pero le aclaro que yo no permito bajo ningún punto de vista ninguna clase de disturbio aquí dentro, y si llegase a suceder llamo a la cana de toque-
-yo le entiendo mi amigo, -aclaró – pero créame, es lo mejor.-
- mire jefe, a esta altura lo mejor que me podría pasar es que yo me vaya temprano a mi casa y no tenga nada que contarle a mi mujer-
- con más razón, si yo me voy usted no llegará nunca a su casa-
Debo haber puesto alguna cara impensada, de esas jodidas, porque el tipo hizo un ademán con la mano como diciendo “tranqui nene “, y continuo
-no tiene porque entender, y así es mejor, usted hoy va a volver a su casa, créame, pero no si yo no me encuentro antes con la persona a la que estoy esperando.- todo eso lo había dicho cabizbajo, y la verdad me pone un poco incomodo no verle los ojos a mi interlocutor, bastante incomodo, así que lo increpé:
-escuche mi amigo, no me gusta nada esto que esta diciendo así que por favor al menos déjeme verle los ojos.-
Eso fue lo peor que se me pudo haber ocurrido, es el día de hoy que no se me borra esa maldita imagen, a veces cuando cierro los ojos veo aquellas espantosas cuencas todas venosas de un color rojizo enfermo y furioso a la vez, y muy al fondo esas brasas amarillas y negras que me provocaron una instantánea migraña que me hizo doblarme y retirar la vista.
-¡Hey! ¡¿¡¿Que me hizo?!?! Hijo de puta, la puta que te reparió!!! Me mordí los labios para no seguir insultándolo, pero tenía fuego adentro de la cabeza
- ¿quiere verme los ojos de nuevo?
-no, no, ta bien, ¿Qué me hizo?
El tipo se tomo su tiempo para contestar hasta que al fin se puso los lentes y explico
-soy un ojeador.-
Mi cara debe haber dicho bastante por si sola porque prosiguió como si estuviera acostumbrado a explicar su temita.
-Tengo una maldición o una bendición o lo que usted quiera, pero a todo lo que miro le pasa algo desagradable, con los lentes puedo parecer erguido mirando hacia abajo, siempre tratando de no mirarme los pies, la ultima vez tuve triple fractura de empeine, iba en ojotas, así que ahora solo rompo zapatos que es lo primero que veo por eso ando todo tapado, para no romperme a mi mismo.- hizo una pausa
- lo que aun no comprendo es porque no rompo los vidrios de los lentes, si en definitiva los miro todo el tiempo, supongo que no los rompo porque no los miro fijamente.-
Yo estaba atónito, pero aun podía razonar, ¿ que mierda hacia este tipo acá?,¿para que había venido?,¿Qué joraca quiere?.
El tipo vio que aún no había dicho demasiado para convencerme de su veracidad, y menos por explicar que cuernos tenía yo que ver en todo esto, entonces prosiguió.
-pero estos ojos malditos no solo sirven para destruir, a veces y solo a veces puedo ver pantallazos del futuro.-
Mi cabeza iba a mil, a ver, este tipo puede ver el futuro y esta acá para decirme que solo voy a volver a mi casa si el se queda y que va a ser una noche larga, y que se tiene que encontrar con alguien, y yo debía estar perdiéndome de algún dato porque no consigo hilvanar todas estas cosas, o al menos no de la forma que yo quiero, porque no quiero que nadie venga a matarme para que este tipo lo despedace, porque eso es lo que entiendo, que alguien va a venir a matarme.
El ojeador miro su reloj y me dijo
-tranquilo, falta poco-
Transcurrieron días meses e incluso años, todos reducidos a quince minutos, ni el ni yo hablamos en ese periodo, hasta que rompió el silencio con un ademán mudo de alerta, me mostró la palma de su mano y me hizo seña de agachate, solo alcance a ver que alguien ponía un pie en el umbral del bar. y me agache, desde atrás de la barra pude ver al tipo sacarse los anteojos, escuche el ruido del vidrio de la puerta de entrada, parecía haber estallado, también se podía oír la madera del marco crujir desesperada, y se oyó un grito, casi un gemido, un alarido ahogado por un profundo dolor, y vi como alguien se iba agarrándose la panza, luego vi la puerta destrozada el vidrio hecho trizas y sangre en la escalerita de entrada, mucha sangre, el rastro seguía hasta la vereda del vecino y luego se perdía cruzando la calle.
Del ojeador, ni la sombra.
La noche me favorecía para la limpieza. Después de limpiar y cerrar me fui a mi casa caminando, sabia que hoy me habían salvado la vida, sabia que nadie iba a creerme así que me fui temerariamente convencido de que no iba a suceder dos veces en la misma noche, la idea era siempre la misma, volver a casa sin tener nada que contarle a mi mujer, absolutamente nada que contarle a mi mujer, solo explicar lo del vidrio y la puerta y el marco; llegue a casa.
Mi mujer estaba durmiendo, la desperté con un beso, y me miró y me dijo
- hola, llegaste temprano-
Hice silencio y al cabo de unos segundos le dije
-¿a que no sabes lo que me paso hoy?-
Fin.
Martín “risottorabioso” Filippelli
miércoles, 6 de enero de 2010
la aventura de alguno
Era tarde y yo ya estaba tilingueando por el barrio
Venía hecho un fugitivo como alma que lleva el diablo
Ya había tomado sertales pero aun estaba escabio
Hacía un calor de cagarse
La puta que caluroso
Y esa resaca de vino que me quemaba los labios
Bajo una baldosa lo veo, violeta y resplandeciente
Un billete que tenía un criminal por presidente
Humito de adormidera hacia estragos con mi mente
Y ni hablar de los pulmones
Que después de veinte cuadras
Pedía a gritos un vaso de agua que sirva como aliciente
Entré en un tugurio infausto con un nombre impronunciable
Y mis ojos disintieron con lo que era razonable
La clientela me miró y se pusieron inestables
Ni hablar de los más mareados
Entre ellos un puntero
Me hizo seña de “te veo” y se arrimo respetable
Ahí nomás pensé que estaba en los confines de la vida
Lo invite para la barra y le pague una bebida
Era un vaso de la misma muerte, la puta que era jodida
El puntero se avivó y
Me vendió pa hacerme el entre
Y después del zac, zac, zac era la guita o la vida
Volví a casa al galope serio como perro en bote
Cuando en la tercera esquina me choque con un garrote
Pardo, cara de malandra y de azul hasta el cogote
Lo desparrame en el piso
Del joraca que tenía
Le dije disculpe usted pero hoy soy un monigote
Me dijo que no hay problema, entre quejas y lamentos
Seria usted tan amable de darme sus documentos
Mas nervioso que dorima de trampa y con poco vento
Meto el garfio en el bolsillo
Y al sacarlo presuroso
Voló al aire la bolsita y se abrió culpa del viento
En seguida se cuadro y como policía nuevo
Me sacudió en la cabeza y una patada en los huevos
Chúcaro había resultado el kobani bruto y feo
Que sin ninguna demora
Me metió en el patrullero
Y una vez en la taquería de cabeza al agujero
Pase ahí hasta el otro día, me desperté hecho pedazos
Me sacaron de la celda con un sabio garrotazo
Confesé mi zafarrancho, con respeto y de buen modo
Cuando un cabo, como un chancho
Me puso en la jeta el codo
Prometiendo que a la próxima me la daban entre todos
Con una costilla rota y con el hocico partido
Jurando vengarme feo del castigo recibido
Volví con el sol ardiente zumbándome los oídos
Caminando lentamente
Y sin pensamiento alguno
Me llegue hasta el dispensario y ahí quede recluído
Después de dos días de hambre, de llantos y de quejidos
Me enganche a una enfermera, pocos dientes, ojos chinos
Me acerco algunas pastillas
Las que tome con abuso
Pude zafar, emparchado, y me escape a medianoche
Y antes del segundo paso me atropellaron dos coches
Acá tengo para un año, y si todo sale bien
Probablemente me queden un poco raros los pies
La china me da pastillas pa conservarme de rehén
Me dejo baquetear sin alboroto
Son quince mis huesos rotos
Si salgo de acá en dos patas me tiro abajo de un tren
RISOTTODECHURRO
Venía hecho un fugitivo como alma que lleva el diablo
Ya había tomado sertales pero aun estaba escabio
Hacía un calor de cagarse
La puta que caluroso
Y esa resaca de vino que me quemaba los labios
Bajo una baldosa lo veo, violeta y resplandeciente
Un billete que tenía un criminal por presidente
Humito de adormidera hacia estragos con mi mente
Y ni hablar de los pulmones
Que después de veinte cuadras
Pedía a gritos un vaso de agua que sirva como aliciente
Entré en un tugurio infausto con un nombre impronunciable
Y mis ojos disintieron con lo que era razonable
La clientela me miró y se pusieron inestables
Ni hablar de los más mareados
Entre ellos un puntero
Me hizo seña de “te veo” y se arrimo respetable
Ahí nomás pensé que estaba en los confines de la vida
Lo invite para la barra y le pague una bebida
Era un vaso de la misma muerte, la puta que era jodida
El puntero se avivó y
Me vendió pa hacerme el entre
Y después del zac, zac, zac era la guita o la vida
Volví a casa al galope serio como perro en bote
Cuando en la tercera esquina me choque con un garrote
Pardo, cara de malandra y de azul hasta el cogote
Lo desparrame en el piso
Del joraca que tenía
Le dije disculpe usted pero hoy soy un monigote
Me dijo que no hay problema, entre quejas y lamentos
Seria usted tan amable de darme sus documentos
Mas nervioso que dorima de trampa y con poco vento
Meto el garfio en el bolsillo
Y al sacarlo presuroso
Voló al aire la bolsita y se abrió culpa del viento
En seguida se cuadro y como policía nuevo
Me sacudió en la cabeza y una patada en los huevos
Chúcaro había resultado el kobani bruto y feo
Que sin ninguna demora
Me metió en el patrullero
Y una vez en la taquería de cabeza al agujero
Pase ahí hasta el otro día, me desperté hecho pedazos
Me sacaron de la celda con un sabio garrotazo
Confesé mi zafarrancho, con respeto y de buen modo
Cuando un cabo, como un chancho
Me puso en la jeta el codo
Prometiendo que a la próxima me la daban entre todos
Con una costilla rota y con el hocico partido
Jurando vengarme feo del castigo recibido
Volví con el sol ardiente zumbándome los oídos
Caminando lentamente
Y sin pensamiento alguno
Me llegue hasta el dispensario y ahí quede recluído
Después de dos días de hambre, de llantos y de quejidos
Me enganche a una enfermera, pocos dientes, ojos chinos
Me acerco algunas pastillas
Las que tome con abuso
Pude zafar, emparchado, y me escape a medianoche
Y antes del segundo paso me atropellaron dos coches
Acá tengo para un año, y si todo sale bien
Probablemente me queden un poco raros los pies
La china me da pastillas pa conservarme de rehén
Me dejo baquetear sin alboroto
Son quince mis huesos rotos
Si salgo de acá en dos patas me tiro abajo de un tren
RISOTTODECHURRO
cuando no queda nada
Son mis muertes esos rostros
Que en medio de ningún lado
Voy recordando
Y sus nombres herrumbrados
Voy desechando a un costado
“los rostros mueren cuando mueren los nombres, los nombres mueren cuando no queda nada”
Son mis vidas esos cuerpos
Sin futuro ni pasado
Que han llovido
Y por mi ruta transreal
Los vi alejarse cantando
“los cuerpos viven cuando hierve la sangre, la sangre hierve cuando no queda nada”
Son mis llantos esos ojos
De celeste inmaculados
Que vi apagarse
E ir en busca una noche
De su amor al otro lado
“los ojos lloran cuando otros se apagan, los ojos se apagan cuando no queda nada”
Son mis soles esas pecas
Que llevo en mi alma tatuadas
Por un ángel
Y ni el diablo ni quien sea
Va a poder jamás borrarlas
“las pecas brillan cuando el alma es tatuada, el alma se borra cuando no queda nada”
Son mis noches las canciones
Que nunca fueron cantadas
A la luna
Y en venganza la marea
Les secuestro las tonadas
“las canciones desaparecen cuando no son cantadas, el canto desaparece cuando no queda nada”
Son mis odios las traiciones
Que no podrán ser vengadas
En la tierra
Y el infierno y sus tormentos
No hacen la deuda saldada
“el odio se apaga cuando la traición se paga, la venganza termina cuando no queda nada”
Son mis cartas esos cuatros
De una sota acompañadas
Y yo grito
Envido y truco carajo
Y me juego la parada
“en el truco la mentira es la que te da ventaja, en la vida la mentira es cuando no queda nada”
Son mi música las voces
Que no pueden ser calladas
Con estruendos
Y el eco eterno de la voz
Es la sangre derramada
“el eco se encierra o se mancilla o se calla, la sangre se derrama cuando no queda nada”
Y mis risas son mi perro
Los tangos menos salvajes
La carita ante el sarcasmo
La emoción del sabotaje
Los músicos ordenados
Los hippies sofisticados
Los escritores prolijos
Los libros desvencijados
Los discos viejos y sucios
La idiotez de los astutos
La amargura de los genios
La necedad de los brutos
Ver rodar una pelota
Irme al mazo con dos bravas
Volver de pronto a mi infancia
No hacer nunca esa llamada
Volver a comprar mi casa
Robar revistas prestadas
Ir al centro al mediodía
Comer pizza de dorapa
No devolver los mensajes
Comprarme pilchas usadas
Los teléfonos con tubo
Los calefones quemados
Un fernet muy bien servido
Un churrito bien armado
Los bares azulejados
Los canillas con sonrisas
Las hilachas del destino
La cancha llena de hinchas
La murga de barrio y vino
Que corrientes sea ancha
Ir por el mismo camino
Perder y buscar revancha
Y mi alegría es mi amada
Bailando entre los colores
Del amor
Y no hay negros ni dolores
Solo un lienzo y un pincel…y mi alma desbordada
“cuando no hay nada, puede haber amor, cuando no hay amor, no queda absolutamente nada”
RISOTTODECHURRO
Que en medio de ningún lado
Voy recordando
Y sus nombres herrumbrados
Voy desechando a un costado
“los rostros mueren cuando mueren los nombres, los nombres mueren cuando no queda nada”
Son mis vidas esos cuerpos
Sin futuro ni pasado
Que han llovido
Y por mi ruta transreal
Los vi alejarse cantando
“los cuerpos viven cuando hierve la sangre, la sangre hierve cuando no queda nada”
Son mis llantos esos ojos
De celeste inmaculados
Que vi apagarse
E ir en busca una noche
De su amor al otro lado
“los ojos lloran cuando otros se apagan, los ojos se apagan cuando no queda nada”
Son mis soles esas pecas
Que llevo en mi alma tatuadas
Por un ángel
Y ni el diablo ni quien sea
Va a poder jamás borrarlas
“las pecas brillan cuando el alma es tatuada, el alma se borra cuando no queda nada”
Son mis noches las canciones
Que nunca fueron cantadas
A la luna
Y en venganza la marea
Les secuestro las tonadas
“las canciones desaparecen cuando no son cantadas, el canto desaparece cuando no queda nada”
Son mis odios las traiciones
Que no podrán ser vengadas
En la tierra
Y el infierno y sus tormentos
No hacen la deuda saldada
“el odio se apaga cuando la traición se paga, la venganza termina cuando no queda nada”
Son mis cartas esos cuatros
De una sota acompañadas
Y yo grito
Envido y truco carajo
Y me juego la parada
“en el truco la mentira es la que te da ventaja, en la vida la mentira es cuando no queda nada”
Son mi música las voces
Que no pueden ser calladas
Con estruendos
Y el eco eterno de la voz
Es la sangre derramada
“el eco se encierra o se mancilla o se calla, la sangre se derrama cuando no queda nada”
Y mis risas son mi perro
Los tangos menos salvajes
La carita ante el sarcasmo
La emoción del sabotaje
Los músicos ordenados
Los hippies sofisticados
Los escritores prolijos
Los libros desvencijados
Los discos viejos y sucios
La idiotez de los astutos
La amargura de los genios
La necedad de los brutos
Ver rodar una pelota
Irme al mazo con dos bravas
Volver de pronto a mi infancia
No hacer nunca esa llamada
Volver a comprar mi casa
Robar revistas prestadas
Ir al centro al mediodía
Comer pizza de dorapa
No devolver los mensajes
Comprarme pilchas usadas
Los teléfonos con tubo
Los calefones quemados
Un fernet muy bien servido
Un churrito bien armado
Los bares azulejados
Los canillas con sonrisas
Las hilachas del destino
La cancha llena de hinchas
La murga de barrio y vino
Que corrientes sea ancha
Ir por el mismo camino
Perder y buscar revancha
Y mi alegría es mi amada
Bailando entre los colores
Del amor
Y no hay negros ni dolores
Solo un lienzo y un pincel…y mi alma desbordada
“cuando no hay nada, puede haber amor, cuando no hay amor, no queda absolutamente nada”
RISOTTODECHURRO
soluciones efectivas
El todo de la nada se hace añicos
El día de la vida se hace eterno
El tiempo que gaste a los treinta y pico
Se muere como un brote en el invierno
Quien pide por amor no pide nada
Quien pide por felicidad se engaña
No es escalar subir una montaña
No es companía quien no discute nada
Quizás pueda reírme de las caras
Que ponen los que escuchan mi pregunta
¿Será que la realidad esta difunta?
¿O será que disimulan sus taras?
A donde van las eternas caravanas
Atravesando baires como un pollo al spiedo
Tallando laberintos de graffiti
Cultivados en los jardines del miedo
Llorando al no ver peras en el olmo
Mambrú se fue a la guerra con un paco
A las dos cuadras no había mas tabaco
Y se volvió a esperar peras del olmo
Y quiero ver soluciones efectivas a la falta de placer
Me seccionaron la vida y se me prohibió toser
Sobre la mesa servida, tengo lepra no cáncer
Y me vibra la vejiga, al filo de una gillette,
Y voy a cortar sin miedo, y al comenzar a mear
Voy a pararme en el medio de la calle y me voy a ocultar
Entre todos los meones que ocupan la realidad
Y entre todos los cagones que miran desde el cordón
Sin atreverse a bajar
El día de la vida se hace eterno
El tiempo que gaste a los treinta y pico
Se muere como un brote en el invierno
Quien pide por amor no pide nada
Quien pide por felicidad se engaña
No es escalar subir una montaña
No es companía quien no discute nada
Quizás pueda reírme de las caras
Que ponen los que escuchan mi pregunta
¿Será que la realidad esta difunta?
¿O será que disimulan sus taras?
A donde van las eternas caravanas
Atravesando baires como un pollo al spiedo
Tallando laberintos de graffiti
Cultivados en los jardines del miedo
Llorando al no ver peras en el olmo
Mambrú se fue a la guerra con un paco
A las dos cuadras no había mas tabaco
Y se volvió a esperar peras del olmo
Y quiero ver soluciones efectivas a la falta de placer
Me seccionaron la vida y se me prohibió toser
Sobre la mesa servida, tengo lepra no cáncer
Y me vibra la vejiga, al filo de una gillette,
Y voy a cortar sin miedo, y al comenzar a mear
Voy a pararme en el medio de la calle y me voy a ocultar
Entre todos los meones que ocupan la realidad
Y entre todos los cagones que miran desde el cordón
Sin atreverse a bajar
galindez o cronicas del merodeador
Galíndez o crónicas del merodeador
Hay un hombre merodeando por la ciudad, un hombre sin alma, su nombre no se recuerda y así es mejor; porque es el portador de lo indecible…y lo sabe.
La noche asquerosamente húmeda y calurosa hacía descender su manto con toda furia sobre la sombra del espectro que alguna vez fue un ser humano, guiándolo hasta el inminente fin de su recorrido, no daba la imagen del desagrado, todo lo contrario, elegancia rectitud y limpieza, pero lucía como si hubiera resistido los embistes de mil tormentos, como si todos los pesares de los hombres se hicieran presentes en ese cuerpejo donde ya no quedaba rastro alguno de la vida. Mucho menos de la alegría.
Si su imagen era mortuoria, lo era mucho más aun su ubicación geográfica. Como si los similares se atrajesen allí estaba el momificado personaje que respiraba sin aliento, en la esquina del cementerio de la Chacarita, lugar al que cualquier mortal preferiría no ir en su condición de tal, a menos por supuesto, que lo impulsara alguna argucia del infausto destino, o simplemente debía estar en el lugar equivocado en el peor momento. No habían pasado muchos minutos cuando esos ojos eternos que no tenían expresión ni emoción se encendieron pálidamente al divisar una vacilante figura de aspecto humano que se acercaba irremediablemente a él.
Tal era el caso del mal bebido, tambaleante y maloliente Víctor Galíndez, cuyo mérito más notorio era precisamente su nombre; ¿Quién que guste del boxeo no recordará al malogrado campeón mundial?
Galíndez era un ebrio pacífico no solía molestar mas que para pedir las consabidas monedas con las que adquiría el baratísimo vino de caja que el socarronamente acostumbraba a beber entre comidas, dado que no era muy adepto a comer o en todo caso a conseguir alimentos en buen estado, pasaba la mayor parte del tiempo empeñado en ver el fondo de la caja.
Se notaba que cargaba con algo mas de 50 años pero a juzgar por el deterioro cualquiera hubiese aventurado que no bajaba de los 70,y esto solo observando su cara, de tener en cuenta su aspecto exterior dudo que alguien le diera dos días mas de vida; su cabello estaba duro y separado por pedazos, arrastraba lo que alguna vez fueron unos bonitos mocasines marrones ahora adheridos por la mugre a sus pies enfermos de cansancio, producto de mil vagabundeos por lo peor de cada zona, veíanse en ellos rastros de tierra cal y sangre con pintorescas motitas de pus saliente se las llagas reventadas. Los viejísimos pantalones enseñaban restos de materia fecal de varios días atrás, sujetados por un piolín deshilachado a modo de cinturón, las botamangas a tres cuartos de pierna permitían observar la mugre de los tobillos en combinación con la putrefacción de las fístulas infectas de los pies. La prenda de arriba, ubicada entre su inacercable cogote y la parda barriga era indefinida y definitivamente impropia para cualquier elemento humano que se jactase de serlo. Llevaba puesto lo que quedaba de una camisa cuyas rayas eran cintajos que se confundían con las costras de su frondoso pecho.
Pero a los avatares de la casualidad nunca le importaron la elegancia o la descompensación de vestimenta, no al menos en una noche como aquella.
Así que de un modo u otro, y por el motivo que usted prefiera, se encontraron las dos almas en la esquina donde vive la muerte.
-disculpe jefe- balbuceo Galíndez arrastrando las consonantes a causa de la escasa motricidad de gestos que provoca el exceso de alcohol y haciendo una evidente reverencia teatralizada.
-¿no le sobran un par de monedas para viajar?-dijo entre babas y tumbos, seguido de un intento de achacar su estado a la maldad de supuestos atacantes, que aparentemente no daba resultado porque el individuo a quien platicaba, permanecía dándole la espalda y mantenía un inmutable y sepulcral silencio, que sumado a su aire noble y desconcertante se alargó para Galíndez por un lapso relativamente respetable, tiempo mas que suficiente para que el borracho empezara de nuevo con su demanda.
-oiga…maestro…oiga…master…don…-la insistencia de Galíndez llego al punto de la exasperación, pero antes de emitir los bien merecidos insultos que iba a estrellar en los oídos de ese maleducado, el hombre se dio vuelta y miro fijo el rostro del ciruja, y de frente a la descomunal perplejidad con la que este se resguardaba en su propia humanidad, hizo un ademán imperceptible que incremento la fuerza de su contemplación reduciendo a Galíndez a la condición mas humanamente baja en la que haya estado alguna vez, se sintió sucio, que es demasiado decir después de la descripción anterior.
Galíndez era un sabio de miradas, tuvo que soportarlas toda su vida, conocía de manera indiscutible el rojo de unos ojos inyectados hasta el límite antes de la explosión, conocía los ojos cristalizados por el dolor, conocía los ojos extenuados por el alcohol, los ojos ávidos de violencia, conocía ojos torturadores bailoteando de placer a causa de su vileza, conocía los desesperados ojos del deseo y estaba seguro de conocer los ojos de vacío de la misma muerte, pero de idéntica forma que aseguraba su conocimiento, hubiera jurado ante todo el vino del mundo que jamás había visto una mirada como la de aquel hombre. Esa mirada con la que se juzga a un sub-humano.
No estaba cómodo Galíndez con esta situación, sentía como ya no era mas el amedrentador y comenzó a sentir miedo, pero antes que eso sintió una inquietud que le llevo a intentar largarse de ahí lo antes posible y lo mas rápido que le dieran sus mancillados pies. Pero si había sentido miedo, jamás llegó a pensar que sentiría algo que se asemeja mucho más al terror en el momento de escuchar la voz del principesco deambulador quien con un truco maravilloso de antigesticulación habló, más bien declaró.
-puedo darte mucho más que monedas, puedo hacerte mi sucesor.-
En ese instante Galíndez rebuscó en los rincones mas olvidados de su memoria para ver si tenia noción de que una voz humana sonara al menos parecido a lo que acababa de escuchar, y sin tener mas argumento que la situación en si, estaba seguro que su interlocutor era un reciente salido del cementerio, de uno de los nichos, de la tierra tapada por lapidas o a juzgar por su porte de algún panteón, pero eso no era humano.
Sin embargo, tantos años de linyera, lo habían acostumbrado a nunca negarse a una dadiva por poco generosa que fuera, menos una aun que supusiera sucesión y con naturalidad espontánea Galíndez respondió apagadamente como si no tuviera mas opción que aceptar con un simple
-bueno-.
Fue así que en ese fatal segundo el extraño, sin mediar palabra o gesto o sin siquiera advertir la expresión de pobrísima resistencia del inerme callejero le puso la mano derecha en la frente, del mismo modo en que su inalterable memoria recordó como había estado él, en otro tiempo y en otro sitio, en la misma condición del actual ebrio pringoso, aunque de hecho, el había sido mas bien un gentleman de los años 20, joven, audaz, vital y principalmente descreído, y repitió las mismas y textuales palabras que el había, como un don, recibido. El merodeador sentía que las palabras no eran pronunciadas sino que sonaban como si fueran arrancadas de su interior, palabras en una lengua maldita y arcana, que al abandonar un cuerpo se llevaban con ella toda la esencia vital del mismo.
Terminado el extraño rezo el nocturno habló, y ya con voz humana, denotaba agonía, cansancio y prisa, dijo.
-escúcheme bien, buen hombre, mediante la antiquísima plegaria pagana que acabo de pronunciar le transfiero el conocimiento de la verdad de la existencia, y con ello, los secretos de los mas insondables recodos de la mente humana y toda su miseria, y en pos de la sabiduría le transmito toda le decrepitud del alma del hombre-.
Y como si todo el peso de la maldad del mundo que descansaba sobre sus hombros se desvaneciera, con un apretón de manos selló el traspaso de la maldición.
El deambulador acababa de librarse de la blasfema condenación, de la cual había sido prisionero durante décadas, viéndose obligado a merodear como muerto en vida buscando a quien poder convertir en su sucesor, para cumplir la función de testigo en el juicio del fin del tiempo, el apocalipsis.
Galíndez lo miro fijamente sin comprender lo que sucedía, y mientras el impío mortecino sonreía de alivio, no dejaba de preguntarse como era posible que aquello que lo tuviera esclavizado en un infierno todos estos años, retorciéndose en las sombras de la noche con su mente convertida en una perenne pesadilla no produjera efecto alguno en el ciruja.
Antes de expirar envuelto en una vorágine de dolor y hedor de adentro hacia afuera que nada tenían que ver con la sensación de alivio que realmente experimentaba, el aciago caminante comprendió que Galíndez, el ser que no cesaba en su asombro ante el espectáculo brindado por el traspaso y que ni en sus peores momentos de delirium tremens se habría atrevido a imaginar algo similar, había convivido toda su vida directamente relacionado con las mas bajas miserias humanas, con que no había maldad o crueldad o indigencia alguna que lo pudiera impresionar.
El merodeador se convirtió en ceniza, y bajo una incipiente llovizna, el viento soplo a favor de la noche.
Hay un hombre merodeando por la ciudad, un hombre sin alma… su nombre es Víctor Galíndez y es el portador de lo indecible…pero el no lo sabe.
Fin.
Martín F.
(Risotto Rabioso)
(Risottodechurro)
Hay un hombre merodeando por la ciudad, un hombre sin alma, su nombre no se recuerda y así es mejor; porque es el portador de lo indecible…y lo sabe.
La noche asquerosamente húmeda y calurosa hacía descender su manto con toda furia sobre la sombra del espectro que alguna vez fue un ser humano, guiándolo hasta el inminente fin de su recorrido, no daba la imagen del desagrado, todo lo contrario, elegancia rectitud y limpieza, pero lucía como si hubiera resistido los embistes de mil tormentos, como si todos los pesares de los hombres se hicieran presentes en ese cuerpejo donde ya no quedaba rastro alguno de la vida. Mucho menos de la alegría.
Si su imagen era mortuoria, lo era mucho más aun su ubicación geográfica. Como si los similares se atrajesen allí estaba el momificado personaje que respiraba sin aliento, en la esquina del cementerio de la Chacarita, lugar al que cualquier mortal preferiría no ir en su condición de tal, a menos por supuesto, que lo impulsara alguna argucia del infausto destino, o simplemente debía estar en el lugar equivocado en el peor momento. No habían pasado muchos minutos cuando esos ojos eternos que no tenían expresión ni emoción se encendieron pálidamente al divisar una vacilante figura de aspecto humano que se acercaba irremediablemente a él.
Tal era el caso del mal bebido, tambaleante y maloliente Víctor Galíndez, cuyo mérito más notorio era precisamente su nombre; ¿Quién que guste del boxeo no recordará al malogrado campeón mundial?
Galíndez era un ebrio pacífico no solía molestar mas que para pedir las consabidas monedas con las que adquiría el baratísimo vino de caja que el socarronamente acostumbraba a beber entre comidas, dado que no era muy adepto a comer o en todo caso a conseguir alimentos en buen estado, pasaba la mayor parte del tiempo empeñado en ver el fondo de la caja.
Se notaba que cargaba con algo mas de 50 años pero a juzgar por el deterioro cualquiera hubiese aventurado que no bajaba de los 70,y esto solo observando su cara, de tener en cuenta su aspecto exterior dudo que alguien le diera dos días mas de vida; su cabello estaba duro y separado por pedazos, arrastraba lo que alguna vez fueron unos bonitos mocasines marrones ahora adheridos por la mugre a sus pies enfermos de cansancio, producto de mil vagabundeos por lo peor de cada zona, veíanse en ellos rastros de tierra cal y sangre con pintorescas motitas de pus saliente se las llagas reventadas. Los viejísimos pantalones enseñaban restos de materia fecal de varios días atrás, sujetados por un piolín deshilachado a modo de cinturón, las botamangas a tres cuartos de pierna permitían observar la mugre de los tobillos en combinación con la putrefacción de las fístulas infectas de los pies. La prenda de arriba, ubicada entre su inacercable cogote y la parda barriga era indefinida y definitivamente impropia para cualquier elemento humano que se jactase de serlo. Llevaba puesto lo que quedaba de una camisa cuyas rayas eran cintajos que se confundían con las costras de su frondoso pecho.
Pero a los avatares de la casualidad nunca le importaron la elegancia o la descompensación de vestimenta, no al menos en una noche como aquella.
Así que de un modo u otro, y por el motivo que usted prefiera, se encontraron las dos almas en la esquina donde vive la muerte.
-disculpe jefe- balbuceo Galíndez arrastrando las consonantes a causa de la escasa motricidad de gestos que provoca el exceso de alcohol y haciendo una evidente reverencia teatralizada.
-¿no le sobran un par de monedas para viajar?-dijo entre babas y tumbos, seguido de un intento de achacar su estado a la maldad de supuestos atacantes, que aparentemente no daba resultado porque el individuo a quien platicaba, permanecía dándole la espalda y mantenía un inmutable y sepulcral silencio, que sumado a su aire noble y desconcertante se alargó para Galíndez por un lapso relativamente respetable, tiempo mas que suficiente para que el borracho empezara de nuevo con su demanda.
-oiga…maestro…oiga…master…don…-la insistencia de Galíndez llego al punto de la exasperación, pero antes de emitir los bien merecidos insultos que iba a estrellar en los oídos de ese maleducado, el hombre se dio vuelta y miro fijo el rostro del ciruja, y de frente a la descomunal perplejidad con la que este se resguardaba en su propia humanidad, hizo un ademán imperceptible que incremento la fuerza de su contemplación reduciendo a Galíndez a la condición mas humanamente baja en la que haya estado alguna vez, se sintió sucio, que es demasiado decir después de la descripción anterior.
Galíndez era un sabio de miradas, tuvo que soportarlas toda su vida, conocía de manera indiscutible el rojo de unos ojos inyectados hasta el límite antes de la explosión, conocía los ojos cristalizados por el dolor, conocía los ojos extenuados por el alcohol, los ojos ávidos de violencia, conocía ojos torturadores bailoteando de placer a causa de su vileza, conocía los desesperados ojos del deseo y estaba seguro de conocer los ojos de vacío de la misma muerte, pero de idéntica forma que aseguraba su conocimiento, hubiera jurado ante todo el vino del mundo que jamás había visto una mirada como la de aquel hombre. Esa mirada con la que se juzga a un sub-humano.
No estaba cómodo Galíndez con esta situación, sentía como ya no era mas el amedrentador y comenzó a sentir miedo, pero antes que eso sintió una inquietud que le llevo a intentar largarse de ahí lo antes posible y lo mas rápido que le dieran sus mancillados pies. Pero si había sentido miedo, jamás llegó a pensar que sentiría algo que se asemeja mucho más al terror en el momento de escuchar la voz del principesco deambulador quien con un truco maravilloso de antigesticulación habló, más bien declaró.
-puedo darte mucho más que monedas, puedo hacerte mi sucesor.-
En ese instante Galíndez rebuscó en los rincones mas olvidados de su memoria para ver si tenia noción de que una voz humana sonara al menos parecido a lo que acababa de escuchar, y sin tener mas argumento que la situación en si, estaba seguro que su interlocutor era un reciente salido del cementerio, de uno de los nichos, de la tierra tapada por lapidas o a juzgar por su porte de algún panteón, pero eso no era humano.
Sin embargo, tantos años de linyera, lo habían acostumbrado a nunca negarse a una dadiva por poco generosa que fuera, menos una aun que supusiera sucesión y con naturalidad espontánea Galíndez respondió apagadamente como si no tuviera mas opción que aceptar con un simple
-bueno-.
Fue así que en ese fatal segundo el extraño, sin mediar palabra o gesto o sin siquiera advertir la expresión de pobrísima resistencia del inerme callejero le puso la mano derecha en la frente, del mismo modo en que su inalterable memoria recordó como había estado él, en otro tiempo y en otro sitio, en la misma condición del actual ebrio pringoso, aunque de hecho, el había sido mas bien un gentleman de los años 20, joven, audaz, vital y principalmente descreído, y repitió las mismas y textuales palabras que el había, como un don, recibido. El merodeador sentía que las palabras no eran pronunciadas sino que sonaban como si fueran arrancadas de su interior, palabras en una lengua maldita y arcana, que al abandonar un cuerpo se llevaban con ella toda la esencia vital del mismo.
Terminado el extraño rezo el nocturno habló, y ya con voz humana, denotaba agonía, cansancio y prisa, dijo.
-escúcheme bien, buen hombre, mediante la antiquísima plegaria pagana que acabo de pronunciar le transfiero el conocimiento de la verdad de la existencia, y con ello, los secretos de los mas insondables recodos de la mente humana y toda su miseria, y en pos de la sabiduría le transmito toda le decrepitud del alma del hombre-.
Y como si todo el peso de la maldad del mundo que descansaba sobre sus hombros se desvaneciera, con un apretón de manos selló el traspaso de la maldición.
El deambulador acababa de librarse de la blasfema condenación, de la cual había sido prisionero durante décadas, viéndose obligado a merodear como muerto en vida buscando a quien poder convertir en su sucesor, para cumplir la función de testigo en el juicio del fin del tiempo, el apocalipsis.
Galíndez lo miro fijamente sin comprender lo que sucedía, y mientras el impío mortecino sonreía de alivio, no dejaba de preguntarse como era posible que aquello que lo tuviera esclavizado en un infierno todos estos años, retorciéndose en las sombras de la noche con su mente convertida en una perenne pesadilla no produjera efecto alguno en el ciruja.
Antes de expirar envuelto en una vorágine de dolor y hedor de adentro hacia afuera que nada tenían que ver con la sensación de alivio que realmente experimentaba, el aciago caminante comprendió que Galíndez, el ser que no cesaba en su asombro ante el espectáculo brindado por el traspaso y que ni en sus peores momentos de delirium tremens se habría atrevido a imaginar algo similar, había convivido toda su vida directamente relacionado con las mas bajas miserias humanas, con que no había maldad o crueldad o indigencia alguna que lo pudiera impresionar.
El merodeador se convirtió en ceniza, y bajo una incipiente llovizna, el viento soplo a favor de la noche.
Hay un hombre merodeando por la ciudad, un hombre sin alma… su nombre es Víctor Galíndez y es el portador de lo indecible…pero el no lo sabe.
Fin.
Martín F.
(Risotto Rabioso)
(Risottodechurro)
sucesos que me ofuscan la señorita que quiere su ciudad limpia
La señorita que quiere una ciudad limpia, es una señorita de muy buen porte, hippiemente arreglada, y muy probablemente estudiante universitaria.
Pero esta señorita no vive en villa la angostura, donde la pulcritud es la mejor virtud de sus habitantes, no, vive en Palermo, el barrio más grande y sucio de la capital federal, pero elle tiene conciencia ecológica, como si viviera en el sur, en definitiva quiere cagar cuadrado, porque a todos nos gustaría que Palermo estuviera brillante de limpio.
El caso es que una tarde voy cruzando la calle mansilla esquina araoz y casi de manera automática y descuidada, al terminar el paquete de cigarrillos lo hago un bollito y simplemente lo dejo caer, no porque crea que esta bien ensuciar, sino por un acto reflejo, hasta puede entenderse como un descuido.
Después de dar dos pasos siento un dedito en mi hombro, me doy vuelta y la veo, con su pelo ondulado prolijamente desarreglado, su pollera hasta los tobillos, sandalias de feria, artesanales, morral y carpetas o libros de seguro universitarios, y me dice con una vocecita estupidamente agudizada
-perdón, pero se te cayo esto- y me intenta dar el bollito del paquete de cigarros, por supuesto lo agarro y con cara de no entender demasiado le respondo
-no se me cayo, lo tire
-bueno-, me dice –entonces anda y tiralo en el basurero-, a lo que yo respondo
-mira, si te importa tanto la limpieza tiralo vos.
Con cara de evidente estufamiento me responde
-con razón vivimos como vivimos-
A lo que contesto
- si no te gusta vivir en una ciudad de ocho palos de habitantes mudate al sur-
Y con cara de suficiencia como quien dice “viste “me manda
-yo soy del sur y allá nadie tira cosas como acá, que son todos unos sucios
Entonces la charla paso de castaño oscuro y como me gusta pelear con la gente la seguí diciendo.
-bueno, ya que sos la superheroina de la limpieza, yo voy a tirar el paquete en el basurero después de que te vea en acción juntando todos los papeles , no digo del barrio pero si de toda la cuadra, porque si lo que vos tenés en realidad es conciencia ecológica, no debería importarte quien ensucia sino la suciedad en si, pero a vos no te veo levantando basura, porque a vos no te molesta la basura, te molesto que yo tirara mi papel, así que empeza por donde quieras que yo me quedo a mirarte y después que me des el ejemplo, yo también me voy a poner a juntar basura-
Parece que la muchacha que quiere una ciudad limpia, no estaba muy dispuesta a limpiarla, y en su rostro se reflejo la indignación injustificada, cuando vio la cantidad de basura que suele haber en esa esquina y no miento véanlo ustedes mismos, bolsas y bolsas de consorcio de la mayoría de los edificios de la cortada.
Entonces le hago una cara que en pocas palabras quiso decir, flaca , estas cagada, y vuelvo a tirar el bollito en el medio de la calle, hago dos pasos y me vuelvo a ver que hacia, entonces veo uno de los espectáculos mas graciosos de mi vida, la muy estupida en un arranque de furia, gesticulando ampulosamente y refunfuñando como una criatura, agarra el paquete y con el hocico fruncido se intenta arrimar al basurero totalmente aislado por la gran cantidad de bolsas, se estira para embocar en la ranura y se resbala cayendo de lleno sobre el montón de basura, se ve que se resbalo con algo contundente porque al querer levantarse presurosa volvió a caer esta vez de fauces y el revolcón en la basura fue increíble, al querer apoyarse hundió una mano en una bolsa y al querer sacarla hundió la otra, yo me desternillaba de la risa, no podía parar, entonces fui hasta el basurero, agarre mi bollito y lo emboque en la ranura y me fui con el día alegrado.
Moraleja: no exijas a los demás lo que no estés dispuesto a hacer vos mismo, vas a quedar tapado de basura.
Pero esta señorita no vive en villa la angostura, donde la pulcritud es la mejor virtud de sus habitantes, no, vive en Palermo, el barrio más grande y sucio de la capital federal, pero elle tiene conciencia ecológica, como si viviera en el sur, en definitiva quiere cagar cuadrado, porque a todos nos gustaría que Palermo estuviera brillante de limpio.
El caso es que una tarde voy cruzando la calle mansilla esquina araoz y casi de manera automática y descuidada, al terminar el paquete de cigarrillos lo hago un bollito y simplemente lo dejo caer, no porque crea que esta bien ensuciar, sino por un acto reflejo, hasta puede entenderse como un descuido.
Después de dar dos pasos siento un dedito en mi hombro, me doy vuelta y la veo, con su pelo ondulado prolijamente desarreglado, su pollera hasta los tobillos, sandalias de feria, artesanales, morral y carpetas o libros de seguro universitarios, y me dice con una vocecita estupidamente agudizada
-perdón, pero se te cayo esto- y me intenta dar el bollito del paquete de cigarros, por supuesto lo agarro y con cara de no entender demasiado le respondo
-no se me cayo, lo tire
-bueno-, me dice –entonces anda y tiralo en el basurero-, a lo que yo respondo
-mira, si te importa tanto la limpieza tiralo vos.
Con cara de evidente estufamiento me responde
-con razón vivimos como vivimos-
A lo que contesto
- si no te gusta vivir en una ciudad de ocho palos de habitantes mudate al sur-
Y con cara de suficiencia como quien dice “viste “me manda
-yo soy del sur y allá nadie tira cosas como acá, que son todos unos sucios
Entonces la charla paso de castaño oscuro y como me gusta pelear con la gente la seguí diciendo.
-bueno, ya que sos la superheroina de la limpieza, yo voy a tirar el paquete en el basurero después de que te vea en acción juntando todos los papeles , no digo del barrio pero si de toda la cuadra, porque si lo que vos tenés en realidad es conciencia ecológica, no debería importarte quien ensucia sino la suciedad en si, pero a vos no te veo levantando basura, porque a vos no te molesta la basura, te molesto que yo tirara mi papel, así que empeza por donde quieras que yo me quedo a mirarte y después que me des el ejemplo, yo también me voy a poner a juntar basura-
Parece que la muchacha que quiere una ciudad limpia, no estaba muy dispuesta a limpiarla, y en su rostro se reflejo la indignación injustificada, cuando vio la cantidad de basura que suele haber en esa esquina y no miento véanlo ustedes mismos, bolsas y bolsas de consorcio de la mayoría de los edificios de la cortada.
Entonces le hago una cara que en pocas palabras quiso decir, flaca , estas cagada, y vuelvo a tirar el bollito en el medio de la calle, hago dos pasos y me vuelvo a ver que hacia, entonces veo uno de los espectáculos mas graciosos de mi vida, la muy estupida en un arranque de furia, gesticulando ampulosamente y refunfuñando como una criatura, agarra el paquete y con el hocico fruncido se intenta arrimar al basurero totalmente aislado por la gran cantidad de bolsas, se estira para embocar en la ranura y se resbala cayendo de lleno sobre el montón de basura, se ve que se resbalo con algo contundente porque al querer levantarse presurosa volvió a caer esta vez de fauces y el revolcón en la basura fue increíble, al querer apoyarse hundió una mano en una bolsa y al querer sacarla hundió la otra, yo me desternillaba de la risa, no podía parar, entonces fui hasta el basurero, agarre mi bollito y lo emboque en la ranura y me fui con el día alegrado.
Moraleja: no exijas a los demás lo que no estés dispuesto a hacer vos mismo, vas a quedar tapado de basura.
sucesos que me ofuscan el señor que frena sobre la senda peatonal
El señor que frena sobre la senda peatonal, es un señor que cree que el automóvil tiene mas derechos que el transeúnte, entonces sin importarle un pepino, espera que el semáforo le de la luz verde parado sobre las rayitas blancas de la calle. No vaya usted a decirle nada porque el señor lo va a mirar como diciendo” que pelotudo, ¿no se da cuenta que yo tengo auto?”y con una sonrisita socarrona va a seguir su rumbo como si nada hubiese pasado, y usted en serio que se va a sentir como un pelotudo, va a sentir como un semejante pasa por encima de sus derechos sin recibir apercibimiento alguno, y ya usted sabe bastante de eso con el resto de sus problemas cotidianos, ya sabe que sus derechos no valen una mierda, pero, ¿es necesario comprobarlo a manos de un señor que no le paga su sueldo ni le da de comer ,es mas, ni siquiera lo conoce.? No. No es necesario, entonces haciendo uso de su sentido común, usted se acerca al auto y le indica con muy buen semblante que esta incurriendo en una infracción, que usted esta rengo y que necesita cruzar la calle, a lo que el conductor responde “chupame un huevo, sorete”, usted sigue con sus buenos modales y le instruye que la senda esta pintada por algo, y que ese algo es el paso peatonal, le dice que si quiere que acelere en toda la otra cuadra, si ese es su deseo , que puede hacerlo porque en el auto tiene dos pedales uno para frenar y el otro para acelerar, entonces el buen señor opta por bajar la ventanilla y gritarle con voz sobradora, “perdón!, querés algo mas? Usted que no es un pendenciero le dice que no, que solo alcanza con que se fije donde frena, entonces el señor repite subiendo de tono ”perdón te dije, ¿querés algo mas?”, con evidente intención de pelear, porque cree que con su auto tiene mas derechos que el estupido de a pie, entonces usted que ya tiene el día cagado lo mira fijo y le dice “si, quiero algo mas, que te vayas bien a la concha de la reputísima madre que te re mil parió” lo que hace que el señor que no sabe frenar donde le corresponde intente bajarse del auto a hacer valer sus derechos pisoteados, se siente herido en sus fueros íntimos, como puede dejarse atropellar de semejante manera por un peatón idiota, porque para el señor los que no andan en auto son idiotas, de hecho se pregunta ¿ que clase de tarado no tiene auto?, y resulta que cuando el señor se baja no es mas que un peatón igual que usted, pero como el continua creyendo que es más, comienza a gritar e insultarlo, la gente se aproxima al escándalo como moscas a la miel, y resulta que el señor ya se siente apoyado y seguro, ya se siente el rey de la situación culpándolo incluso a usted de obstruirle el paso, acusación que usted ya no puede soportar, entonces empieza a subir una mostaza mucho mas agria que en otras ocasiones, y justo en el momento en que el señor indignado le dice a todos los presentes que usted es un loquito y un villero que no sabe cruzar la calle, usted le emboca una trompada justo en la nariz que le hace saltar el chocolate en todas direcciones, la gente que trata de socorrer al hombre y alejarlo de usted, no hace mas que tumulto y en medio de toda la confusión, usted que hasta ahí había mantenido la tranquilidad de los inocentes, le atina al malherido una tremenda patada en el estomago que lo dobla por lo menos en tres, el gentío empieza a tratarlo de asesino, y el buen señor pide a gritos la ayuda policíaca, que por supuesto llega al terminar todo el alboroto, y a que no se imaginan a quien le creyó la ley, si, al señor del auto, usted va detenido por agresión en la vía publica y ya no importa que el auto siga en medio de la senda peatonal, a la ley por lo menos no le importa.
Pero algo quedo de todo esto, mientras va en el patrullero camino a la seccional que le haya tocado se da cuenta que va sonriendo, casi feliz, y ya no le importa nada mas, usted tuvo que romperle el alma a uno, y lo mejor es que usted esta seguro que el señor del auto no aprendió nada, entonces tiene una leve esperanza de encontrárselo de nuevo y así volver a experimentar la sensación de hacer justicia con su propia mano.
Pero algo quedo de todo esto, mientras va en el patrullero camino a la seccional que le haya tocado se da cuenta que va sonriendo, casi feliz, y ya no le importa nada mas, usted tuvo que romperle el alma a uno, y lo mejor es que usted esta seguro que el señor del auto no aprendió nada, entonces tiene una leve esperanza de encontrárselo de nuevo y así volver a experimentar la sensación de hacer justicia con su propia mano.
sucesos que me ofuscan, la señora que quiere su arbolito limpio
La señora que quiere su arbolito limpio, no es mas que una vecina cualquiera que como no tiene nada mas importante que hacer con su miserable existencia, que consta de sus hijos que jamás vienen a verla y de su finado marido que tampoco jamás vendrá a verla, aun si pudiera, y su vida transcurre en un interminable barrer de la vereda que acusa mas gaste por la escoba que por los transeúntes.
Pues esta buena señora tiene en su vereda un bonito árbol, que de mas esta decir no solo no trata bien, sino que ni siquiera trata, y en verano lo hace podar. Esta señora tiene un problema con los perros, que en realidad no es un problema sino una ridícula guerra personal, ella así como así detesta mas que cualquier otra cosa que los perros le meen su bonito árbol, entonces toma medidas preventivas, conocedora del folklore anti meada, da rienda suelta a su imaginación y se pone manos a la obra con las trapisondas mas bajas que se le pueden hacer a los pobres bichos que solo quieren descargar inocentemente.
Como primera medida cerca el árbol con una especie de alambradito de veinte centímetros de alto,…
a ver señora, a ver, ¡no se le ocurrió que hay miles de perros que mean mucho mas arriba de veinte centímetros !! el alambradito quedo para la anécdota.
la segunda medida cautelar viene mas ligada a la mitología de barrio, la buena mujer coloca cuatro botellas de plástico transparente llenas de agua y las ata al bonito árbol, que ya empieza a dejar de ser bonito, debo admitir que sentí una ligera satisfacción cuando mi perro meo sin inmutarse las cuatro estúpidas botellas.
Al tiempo de ver que lo de las botellas no funcionaba, se ve que alguien le hizo llegar el dato de que lo que no podía fallar era el azufre, ahí se la vio rodeando al pobre árbol con un camino amarillo que supongo debía despedir alguna especie de olor desagradable para los perros , yo no sentía nada, pero digo que debe haber sido desagradable porque casi todos los perros lo meaban, el azufre tampoco funcionaba y además era sospechoso porque algo tan amarillo parecía una especie de veneno y varios le increparon y amenazaron con denunciar a la sociedad protectora de animales.
Entonces parece ser que se ilumino, la solución estaba al alcance de su mano, habría ganado la guerra si podía llevar a cabo esta empresa, y ni lerda ni perezosa lo materializo.
Debían de haberle visto la cara el día de la inauguración del canterito de ladrillos de setenta centímetros de alto que le había hecho al pobre árbol, ahora si que ningún perro le mearía el árbol, los ladrillos no le importaban, que los meen decía, pero al árbol no, no se puede, y se regodeaba en su maravillosa idea, y su semblante había cambiado al de una mujer realizada, feliz, feliz porque ningún perro por alto que fuera le volvería a mear su árbol. Esto fue un jueves.
El viernes abrió el boliche bailable que esta en la avenida canning , a la vuelta de la casa de la señora, durante toda la noche y sistemáticamente todos los adolescentes y jóvenes que entraban o salían del boliche usaron el cantero, que mas que cantero era un mingitorio publico, los setenta centímetros de alto eran ideales y el pocito que se hacia en la parte interior del cantero era una laguna de meada , cuanto lo lamente por el pobre árbol.
Hoy la señora no duerme y se pasa las noches espiando atrás de la persiana, yo paso de vez en cuando, y ya no se oyen esos misteriosos chistidos que daba desde atrás de la ventana, ahora insulta a todo el mundo como si fueran los adolescentes del boliche de la vuelta.
Pues esta buena señora tiene en su vereda un bonito árbol, que de mas esta decir no solo no trata bien, sino que ni siquiera trata, y en verano lo hace podar. Esta señora tiene un problema con los perros, que en realidad no es un problema sino una ridícula guerra personal, ella así como así detesta mas que cualquier otra cosa que los perros le meen su bonito árbol, entonces toma medidas preventivas, conocedora del folklore anti meada, da rienda suelta a su imaginación y se pone manos a la obra con las trapisondas mas bajas que se le pueden hacer a los pobres bichos que solo quieren descargar inocentemente.
Como primera medida cerca el árbol con una especie de alambradito de veinte centímetros de alto,…
a ver señora, a ver, ¡no se le ocurrió que hay miles de perros que mean mucho mas arriba de veinte centímetros !! el alambradito quedo para la anécdota.
la segunda medida cautelar viene mas ligada a la mitología de barrio, la buena mujer coloca cuatro botellas de plástico transparente llenas de agua y las ata al bonito árbol, que ya empieza a dejar de ser bonito, debo admitir que sentí una ligera satisfacción cuando mi perro meo sin inmutarse las cuatro estúpidas botellas.
Al tiempo de ver que lo de las botellas no funcionaba, se ve que alguien le hizo llegar el dato de que lo que no podía fallar era el azufre, ahí se la vio rodeando al pobre árbol con un camino amarillo que supongo debía despedir alguna especie de olor desagradable para los perros , yo no sentía nada, pero digo que debe haber sido desagradable porque casi todos los perros lo meaban, el azufre tampoco funcionaba y además era sospechoso porque algo tan amarillo parecía una especie de veneno y varios le increparon y amenazaron con denunciar a la sociedad protectora de animales.
Entonces parece ser que se ilumino, la solución estaba al alcance de su mano, habría ganado la guerra si podía llevar a cabo esta empresa, y ni lerda ni perezosa lo materializo.
Debían de haberle visto la cara el día de la inauguración del canterito de ladrillos de setenta centímetros de alto que le había hecho al pobre árbol, ahora si que ningún perro le mearía el árbol, los ladrillos no le importaban, que los meen decía, pero al árbol no, no se puede, y se regodeaba en su maravillosa idea, y su semblante había cambiado al de una mujer realizada, feliz, feliz porque ningún perro por alto que fuera le volvería a mear su árbol. Esto fue un jueves.
El viernes abrió el boliche bailable que esta en la avenida canning , a la vuelta de la casa de la señora, durante toda la noche y sistemáticamente todos los adolescentes y jóvenes que entraban o salían del boliche usaron el cantero, que mas que cantero era un mingitorio publico, los setenta centímetros de alto eran ideales y el pocito que se hacia en la parte interior del cantero era una laguna de meada , cuanto lo lamente por el pobre árbol.
Hoy la señora no duerme y se pasa las noches espiando atrás de la persiana, yo paso de vez en cuando, y ya no se oyen esos misteriosos chistidos que daba desde atrás de la ventana, ahora insulta a todo el mundo como si fueran los adolescentes del boliche de la vuelta.
la atrocidad mayor
La atrocidad mayor
“la vida es un campo sembrado de atrocidades,
La muerte es la amarga cosecha”
Las sirenas resonaban de manera torturante, la cabeza ,como llena de humo de adormidera, daba la sensación de caja de resonancia, las luces, ese mediano azul intermitente, molesto como esas imágenes aceleradas de Tokio, que se suelen ver en propagandas de televisión de documentales. Gente corriendo chaplinescamente por toda la casa, en ese momento como infiltrada en mi mente, tengo la idea de una visión periférica, y se, porque lo puedo ver, se exactamente, como corren y se mueven por detrás de mi, así mismo ni siquiera veo, (pero ahí radica el misterio que en este momento no logro desentrañar), como cualquiera pudiera concebir la acción de ver, no veo por los ojos, pero también se exactamente como se mueven en una antideliciosa danza y corren.
Veo mas no puedo mirar, y no puedo entender, comienzo a percibir una vaga molestia en la espalda y crece a medida que prospera mi impotencia para dejar de estar así, aquí. Solo quiero volver el tiempo atrás, ¿solo?, ésta impotencia me aplasta y petrifica, todo lo q quiero es reducir mis funciones corporales hasta solo respirar, y lo estoy logrando, y cuando creo que llego al punto cúlmine, otro flash, otra intermitencia azul, otro tipo corriendo por mi casa, mucha gente corre por mi casa, como hormigas desorientadas sobre un azulejo.
Deseo que haya pasado una eternidad, pero solo es un milisegundo, de repente pienso en matarme, lisa y llanamente, la idea me toma por sorpresa y me convence, pero yo me convenzo mejor de que no puedo mover ningún músculo, intento dejar de hacer lo único que estoy haciendo, respirar, pero el instinto de supervivencia que esta en el subconsciente, me impide suicidarme mentalmente, llego a la conclusión de que en terreno mental el raciocinio le gana por un gol al instinto de cometer cosas que atenten contra la propia lógica, está obviamente la excepción de la locura .
El sonido se extiende y se estira como si fuera una membrana pegajosa que me penetra en su forma chiclosa por la nariz, y por supuesto por los oídos , pero por la nariz…es temible y atronador, es una estampida silenciosa de sonidos que se convierte en una explosión de murmullos, tan ensordecedor, de pronto, de golpe, en seco, todo se corta cuando siento la presión en las muñecas, en ese instante creo que soy cristo ante los clavos y siento el mismo dolor, o por lo menos esa es la intención. Quiero que duela. El frío del metal recorre un siniestro sendero tatuado en mi piel y me eriza los pelos de la nuca. Otra explosión de metal chocando entre si, trabándose en un abrazo inquebrantable, otro flash, otro sirenazo de luz azul como agujas, unas manos toscas me levantan mientras las hormigas siguen corriendo una macabra carrera sin llegada.
Se me aflojan las rodillas y caigo; y creo que soy cristo otra vez. No hay forma que logre mantener la vertical, estoy convencido que es por el indescriptible peso de la cruz. Otras manos colaboran teniéndome en pie, un tipo me habla, veo que mueve su boca adelante mío, oigo un rugido y me pierdo en el interior rojizo de sus fauces, pero soy expulsado por la fuerza de sus palabras.
Orto flash, otro sirenazo; el tipo sigue moviendo la boca y yo sigo tratando de meterme entre sus molares y su lengua pero es inútil.
Me llevan hasta la calle, mejor dicho, me arrastran, hay una aglomeración de seres alborotados, mas flashes y mucho ruido; mucho peor que en mi casa, y me atacan todos a la vez. Siento un vacío extraño, como que muero un poco, y en un parpadeo estoy en el asiento trasero de un coche y otra vez a dormir.
El asiento me absorbe y me vuelvo etéreo, pero reincido en mi idea de ser corpóreo porque el asiento me escupe, luego empieza otra vez y así todo el viaje.
El vehiculo por fin se detuvo, y con su brusca frenada también se detuvo el infierno de luces y sirenas, se abrieron las puertas escalofriantes del auto haciendo un espantoso ruido similar al de hierro retorciéndose, las mismas manos que antes me habían levantado, ahora me arrancaban del que ya se había convertido en un infernal carruaje asiéndome por el cuello de la camisa. Mi resistencia fue nula, solo me deje llevar, sin saber que manos o a que sitios me estaban trasladando en ese momento, la realidad estaba sufriendo alteraciones del tipo lisérgico y jugaba conmigo.
Después de un significativo esfuerzo logre enfocar mas o menos, y me encontré rodeado de personas-hormiga en un habitáculo totalmente cubierto de espejos que se movía hacia algún otro lado. La visión se abstrae y logra que solo queden mis múltiples reflejos rodeados perimetralmente por un aura oscura, como aerografiada, que se torna en negrura absoluta y se convierte en infinito.
Experimento una sensación de intercalamiento de planos con mis reflejos, de modo que yo soy el reflejo y el reflejo es la realidad y lo entiendo perfectamente como que dos mas dos son cuatro, pero no comprendo como es que se que verdaderamente soy el reflejo y que los reflejos viven. Encuentro refugio como reflejo, el infinito con ventanas, la soledad con puertas que solo conducen de regreso al corazón de la misma soledad…………………………………………
Esto dura hasta quien sabe donde o cuando, pero termina con la encandilación total, el nacimiento de la luz con todo su poder estallando ante mis ojos ciegos, esto dura otro lapso de tiempo indefinido que me permite tener mil pensamientos imágenes y recuerdos.
De a poco, de a muy poco, todo se suaviza la luz retrocede como acobardada y el mundo se divide en dos arriba y abajo, la línea divisoria es el horizonte recto y curvo a la vez, que se va tornando menos difuso con el creciente amanecer hasta convertirse en una delgado trazo marrón.
Cuando hay mas abundancia de luz, también son mayores las probabilidades de la aparición de sombras, y las sombras no se hicieron esperar solo que no eran muchas, eran todas en una, cuya simiesca silueta parecía no parar de crecer jamás.
Veo todo este espectáculo a través de una burbuja de vidrio, como si estuviera sentado a lo chinito viendo una película y la parte de atrás de mis ojos fuera la pantalla. Es un cine con un sofisticado sistema de audio, muchos amplificadores que distorsionan y acoplan, pero el rugido se escucha claramente, gruñe y me acusa de haber cometido la atrocidad mayor, grita que todas las pruebas están en mi contra y que mas me vale confesar a fin de reducir mi castigo.
Intento decir algo y no puedo, intento mover aunque sea un parpado, pero es imposible, solo respiro y comprendo de la misma forma que lo hice anteriormente, sin explicación ni mecanismos de enseñanza, comprensión por compresión pura, por asimilación natural de razón y lógica, porque no puedo moverme. Y es precisamente porque estoy sentado como chinito frente a la parte de atrás de mis ojos, estoy dentro de mi cuerpo, mas puntualmente dentro de mi cabeza, soy una especie de muñequito ocupando una cavidad craneal con muchos órganos y venas y otras cosas que no tengo la menor idea de cómo se llaman pero están muy lejos y solo puedo verlas.
Escucho todas las acusaciones de las que soy objeto; veo policías y hombres de traje que me asustan, no me gustan y no por ser feos, desagradables, o sospechosos, simplemente me aterran.
Entonces apago los ojos como un televisor y me quedo dormido y sueño que la soledad es necesariamente oscura y que en la oscuridad se esta completamente solo.
……………………………………………………………………………………………………………………..
Me despierto porque alguien sacude todo mi cuerpo, la cabeza se mezcla en un maremoto, entonces enciendo los ojos, se levanta el telón, se enciende el sonido envolvente y me siento a disfrutar de la obra.
El juicio de la justicia
Hay cinco o seis personas alrededor mío, solo me guarece ese horizonte, que ahora vislumbro que es el escritorio ante el cual estoy sentado y la simiesca sombra es un policía feo gordo y agresivo portador de un aborrecible hedor, me grita en la cara, al mismo tiempo que ínfimas gotas de saliva chocan como baldazos en mi frente, que yo cometí la atrocidad mayor, acompañada esta aseveración de múltiples insultos que realmente me dolieron, si es que algo podría dolerme a estas alturas, ¿Cómo haría para arraigar una idea de insensibilidad de conciencia si eso es lo que creo que soy ahora?
Me presentan a mi abogado que me palmea la espalda y, sin sentirlo, me da mucho asco.
Me presentan a un doctor, que sin mediar formalismo alguno dice que estoy enfermo, pero también dice que no soy ningún boludo, que seguro que soy un orate, pero que si fui capaz de cometer la atrocidad mayor, bien soy capaz de simular un estado de shock o una crisis nerviosa o inducirme, incluso, a un estado comatoso.
Mi abogado, o bien es un completo idiota que permite que me arrojen a la cara miles de pruebas incriminatorias, o bien está para colaborar con la acusación, pareciera que lo disfruta, y ni atisbo de rebatir absolutamente nada, y como convencido de mi culpabilidad se agacha y le susurra al oído de mi cuerpo que mas me vale confesar, que cometí la atrocidad mayor y que me va a ir mejor si acepto la culpa y todos los cargos. ¡Idiota!
Mientras tanto me deshago en esfuerzos por recordar, pero solo evoco el momento en que puse un pie en el umbral de la puerta de mi casa…luego, solo luces de azul mediano, sirenas y hormigas correteando, todo es muy vago.
Se me declara sano y peligroso, con severas tendencias a desafiar la autoridad, atribuyendo a eso mi supuesta negación a declarar, y sumando a esto la opinión de los presentes acerca de que mi silencio no hace más que demostrar mi culpabilidad.
Me encierran en una celda húmeda y oscura, ahora enfoco mejor mi impotencia hacia la imposibilidad de volver al umbral de mi casa, ahora todo es tiempo en suspensión.
El juicio de la sociedad (o la gente)
Durante todo el tiempo que mi cuerpo permanece encerrado, dicho sea de paso, objeto por el cual perdí todo aprecio y valoración, intentan alimentarme vía oral y al no obtener resultados lo hacen mediante un tubo vía anal, por supuesto, tampoco los privo de mi mierda producto de la incontinencia y los oigo mientras me higienizan.
Los ordenanzas y enfermeros no paran de murmurar sobre cuan seguros están de mi culpabilidad, algunos aseguran que estoy actuando y cuando les preguntan como hago para cagarme sin contraer el esfínter resuelven todo argumentando alguna especie de control mental. Otros opinan que pese a mi culpabilidad, estoy en estado de shock, de hecho; ¿de que otra forma se podría estar luego de cometer la atrocidad mayor? Todos lo saben, todos están completamente seguros, menos yo. Ellos dicen que con solo verme la cara ya no necesitan mas, mi cara les dice todo, ellos creen; pero no saben nada.
Me sacan de ahí para arrastrarme por entre el indignado e iracundo personal de la justicia, que me demuestra un encono más personal que profesional y no dejan de insultarme y maldecirme y demás…
Pero entonces todo es calmo, se abren las puertas de calle y empieza el pandemonio. El infierno.
Jamás me atreví a imaginar que le realidad fuese tan avasallante ni aun en mi casa, cuando empezó todo, esto es mil veces peor.
El torbellino de luces y flashes es la ceguera total, aun sentado en el reverso de mis corneas y mirando por unos ojos que no son los de mi cuerpo, además de enceguecido, soy ensordecido de la misma forma, los gritos todos me acusaban y me profieren injurias de los mas diversos orígenes y de destacada inventiva.
En definitiva todos los insultos tienen la similitud de referirse a que mi castigo fuera el mismo del que se me acusa, la atrocidad mayor.
Es una horda, un ejercito de gente común que trata de herir mi sector corporal, es increíble que no lleguen a comprender ni un ápice que es mucho peor lo que siento en el alma, cual creen que sería la diferencia de un golpe mas o uno menos.
Hay una niña que me llama mucho la atención, mucho más que el resto de esos oligofrénicos monigotes con sus micrófonos y sus cámaras en mano, en el mejor de los casos, en el peor, piedras y cosas podridas, con sus pequeños y decididamente inocentes ojitos, furibundamente inyectados de ira, son dos carbones ardiendo de los cuales milagrosamente fluyen heladas gotas de rencor que perderán todo encanto al explotar en las enrojecidas mejillas que se ondearon al pronunciar a gritos algo que espero, haya oído de algún adulto. La chiquilla clama que se me torture como a Cristo y que luego me hagan victima de la atrocidad mayor, en ese instante creo que ya lo estoy siendo.
En menos tiempo del que les lleva reaccionar a quienes me transportan, veo como todo el odio fulgor y rabia de la pequeña se va difundiendo entre la multitud enardecida que se auto convence de la heroicidad que podría conllevar un linchamiento y arremeten contra el grupo escaso que me separa de la turba, que tampoco dista mucho de ser turba, pero supongo que temiendo a un desmadre me arrastran retrocediendo hasta la puerta de la comisaría y allí, entre empujones y apretones pueden meterme, aunque no pueden evitar que se colen unos cuantos miembros del sector de información pública, ¡ay! si esos imbéciles se escuchasen, están tan ciegos como la chusma, no preguntan, solo exponen manifestaciones :señor, señor ¿Qué se siente al haber cometido la atrocidad mayor? o ¿se declara culpable? O directamente, ¡confiese, confiese! o comentarios dirigidos a una audiencia televisiva como “es evidente que el silencio no hace mas que confirmar nuestra sospecha”, y otras tantas palabras que no significan nada para nadie excepto para ellos mismos …y ni siquiera.
Me dejan detenido en la comisaría y pienso que no tienen otra opción ya que no me puedo mover y estoy según ellos fingiendo algún tipo de trance. Otra vez a la cueva húmeda y oscura, pero esta vez por una hendija alcanzo a vislumbrar un televisor encendido y aguzando al máximo esta nueva especie de sentido del oído me indigno enterándome que piaras de chusma de la peor calaña opinaba, con la misma autoridad moral que puede tener una raya de cocaína, sobre mi situación procesal, de paso manifestaban a los cuatro vientos cual debería ser mi castigo. Todos dicen que mi mutismo me señala inexorablemente, de pronto la pantalla se inunda de una muchedumbre, que me es totalmente desconocida, que habla de mí como si fueran mis amigos de toda la vida, por supuesto, todos coinciden en que soy culpable de haber cometido la atrocidad mayor, pero también concuerdan en que no soy ningún boludo, y me pregunto si la palabra “boludo” puede llegar a tener la misma importancia que las palabras “atrocidad mayor”.
……………………………………………………………………………………………………………………..
“y el buen dios vio que iban a ser muchos hombres que juzgar…entonces les dio conciencia”
Y el silencio llegó y es eterno, seguro que va a romperse en cualquier momento, pero mientras está es eterno.
Con los parpadotelones cerrados me dejo llevar hasta el oscuro centro de donde fuese que yo estoy, digo oscuro porque acá esta muy oscuro, y digo centro por la lógica que me obliga a pensar en que todo gira alrededor de algo que tiene fuerza de gravedad y atrae.
Que cada hombre es un mundo es una explicación demasiado frívola, cuando se está en mi situación solo cabe decir que cada hombre es un universo. Entonces me vuelvo de espaldas a mis cineojos y la primera impresión es de total negrura y cerrazón pero aquí … aquí la oscuridad brilla.
Floto gracilmente, y, por primera vez en mucho tiempo siento paz, a estas alturas ya estoy casi seguro de que todo lo que esta relacionado con lo metafísico tiene el nombre equivocado, experimento una veloz atracción y muy tenuemente se me rebela el cosmos, primero veo pasar a las galaxias, después entro en una especie de contacto con todo el derredor, y allí estoy inmerso en una imagen tan realista como surrealista, allí estoy, desnudo frente al universo y voy de cara al centro, no me cuesta nada, solo me dejo llevar hasta que estoy frente a…digamos Dios a falta de una palabra mas adecuada.
Es algo que hace empequeñecer atómicamente a la concepción que tenemos de omnipotencia y omnipresencia; simplemente es algo que es todo y no se puede hablar ante eso, solo apenas pensar y percibir por todos los sentidos, lo más aproximado a lo que se suele llamar éxtasis.
Es la fuente y el pozo por donde pasa el torrente de la historia y del tiempo, en todos los planos físicos y metafísicos, de todos los organismos y elementos unidos o separados, de todos los universos que existen existieron o existirán.
Algo, de repente me hace entender porque estoy ahí, un lapsus de eterna sabiduría me fue brindado para razonar, y entiendo que busco justicia, y entiendo que cuando realmente uno encuentra la justicia es porque lo están juzgando, entonces busco que me juzguen. La comprensión me intoxica de manera tal que concluyo que no se por que he de querer ser juzgado, El o Eso me explica que haya hecho yo lo que sea que haya hecho, la única verdad absoluta es que no se que hice, por ende es imposible que sea calificado alguien que no sabe por que esta en situación procesal. Además a este nivel solo se juzga al ente no a sus actos y solo hay dos veredictos inamovibles que el individuo en cuestión esta de cualquier forma imposibilitado de cambiar, negar u ocultar, puesto que uno u otro fallo (asumo yo, culpabilidad o inocencia) son como huellas digitales, inconfundibles e irreproducibles, por ende inexcusables.
De forma insistente expongo que las pruebas en mi contra son apabullantes, y con un poco de vergüenza , que estoy acusado de haber cometido la atrocidad mayor. A modo de respuesta obtengo la información de que no hay rastro de nada en mi y que soy injuzgable; al menos por lo que yo intento obtener un dictamen.
Me doy cuenta que ni mi propio dios en mi propio universo me sirve ahora.
En esa milésima de segundo o Eón siento que me alejo por donde había llegado y en esos recovecos del tiempo estoy otra vez en mi cine.
……………………………………………………………………………………………………………………..
Prendo los cineojos para ver la película del juicio; veo el circo de rostros enllaguecidos de maldecirme, veo ojos con una seguridad inédita, veo sonrisas equinas disfrutando; no hay duda, ellos saben lo que dios no necesita saber.
El olor ocre de la ignorancia es tremendo, no se como mi cuerpo lo resiste sin vomitar. Me atacan, me juzgan, y me condenan. Primero, con todo tipo de pruebas en mi contra para las cuales no preparé una digna defensa, seamos realistas, están juzgando a un tipo que solo respira porque no es ningún boludo.
Después; diciendo que es irrefutable la culpabilidad de mi persona, imputada de haber cometido la atrocidad mayor.
Por último soy físicamente vejado, torturado y flagelado como cristo y luego victima de la atrocidad mayor consumada por diez verdugos.
No se que hacen con mis restos, pero creo que soy examinado mediante autopsia y luego enterrado.
Pasan varios días, o segundos o siglos, que mas da. Por más que prendo mis ojos solo percibo lobreguez.
Durante un lapso sin tiempo todo es negrura, hasta que no se con que parte de mi, razono; concibo la idea mas lógica, y me pregunto como puedo ser tan necio, en fin, solo tan físico y tangible y así veo claramente, nunca saldré de aquí, nunca entenderé por que estoy aquí y nunca tendré un juicio a este nivel con dios, precisamente por no saber si soy culpable o no. Jamás saldré de aquí, la creación que llamo universo erigida por mi como hombre en mi propio interior aun esta ahí, pero jamás habrá nadie mas que yo, todo lo que se me promete es perenne soledad.
Lo físico y lo metafísico se codean en algún punto, así como las paralelas se unen en el infinito, con gran esfuerzo logro encontrar ese punto en el infinito, y cuando lo consigo, con el movimiento mas veloz que puedo permitirme, agarro una de las sogas del desvencijado telón hecho cintajos, me la enrosco en el cuello y salto al universo, tal vez funcione.
Fin.
Risotto de churro
“la vida es un campo sembrado de atrocidades,
La muerte es la amarga cosecha”
Las sirenas resonaban de manera torturante, la cabeza ,como llena de humo de adormidera, daba la sensación de caja de resonancia, las luces, ese mediano azul intermitente, molesto como esas imágenes aceleradas de Tokio, que se suelen ver en propagandas de televisión de documentales. Gente corriendo chaplinescamente por toda la casa, en ese momento como infiltrada en mi mente, tengo la idea de una visión periférica, y se, porque lo puedo ver, se exactamente, como corren y se mueven por detrás de mi, así mismo ni siquiera veo, (pero ahí radica el misterio que en este momento no logro desentrañar), como cualquiera pudiera concebir la acción de ver, no veo por los ojos, pero también se exactamente como se mueven en una antideliciosa danza y corren.
Veo mas no puedo mirar, y no puedo entender, comienzo a percibir una vaga molestia en la espalda y crece a medida que prospera mi impotencia para dejar de estar así, aquí. Solo quiero volver el tiempo atrás, ¿solo?, ésta impotencia me aplasta y petrifica, todo lo q quiero es reducir mis funciones corporales hasta solo respirar, y lo estoy logrando, y cuando creo que llego al punto cúlmine, otro flash, otra intermitencia azul, otro tipo corriendo por mi casa, mucha gente corre por mi casa, como hormigas desorientadas sobre un azulejo.
Deseo que haya pasado una eternidad, pero solo es un milisegundo, de repente pienso en matarme, lisa y llanamente, la idea me toma por sorpresa y me convence, pero yo me convenzo mejor de que no puedo mover ningún músculo, intento dejar de hacer lo único que estoy haciendo, respirar, pero el instinto de supervivencia que esta en el subconsciente, me impide suicidarme mentalmente, llego a la conclusión de que en terreno mental el raciocinio le gana por un gol al instinto de cometer cosas que atenten contra la propia lógica, está obviamente la excepción de la locura .
El sonido se extiende y se estira como si fuera una membrana pegajosa que me penetra en su forma chiclosa por la nariz, y por supuesto por los oídos , pero por la nariz…es temible y atronador, es una estampida silenciosa de sonidos que se convierte en una explosión de murmullos, tan ensordecedor, de pronto, de golpe, en seco, todo se corta cuando siento la presión en las muñecas, en ese instante creo que soy cristo ante los clavos y siento el mismo dolor, o por lo menos esa es la intención. Quiero que duela. El frío del metal recorre un siniestro sendero tatuado en mi piel y me eriza los pelos de la nuca. Otra explosión de metal chocando entre si, trabándose en un abrazo inquebrantable, otro flash, otro sirenazo de luz azul como agujas, unas manos toscas me levantan mientras las hormigas siguen corriendo una macabra carrera sin llegada.
Se me aflojan las rodillas y caigo; y creo que soy cristo otra vez. No hay forma que logre mantener la vertical, estoy convencido que es por el indescriptible peso de la cruz. Otras manos colaboran teniéndome en pie, un tipo me habla, veo que mueve su boca adelante mío, oigo un rugido y me pierdo en el interior rojizo de sus fauces, pero soy expulsado por la fuerza de sus palabras.
Orto flash, otro sirenazo; el tipo sigue moviendo la boca y yo sigo tratando de meterme entre sus molares y su lengua pero es inútil.
Me llevan hasta la calle, mejor dicho, me arrastran, hay una aglomeración de seres alborotados, mas flashes y mucho ruido; mucho peor que en mi casa, y me atacan todos a la vez. Siento un vacío extraño, como que muero un poco, y en un parpadeo estoy en el asiento trasero de un coche y otra vez a dormir.
El asiento me absorbe y me vuelvo etéreo, pero reincido en mi idea de ser corpóreo porque el asiento me escupe, luego empieza otra vez y así todo el viaje.
El vehiculo por fin se detuvo, y con su brusca frenada también se detuvo el infierno de luces y sirenas, se abrieron las puertas escalofriantes del auto haciendo un espantoso ruido similar al de hierro retorciéndose, las mismas manos que antes me habían levantado, ahora me arrancaban del que ya se había convertido en un infernal carruaje asiéndome por el cuello de la camisa. Mi resistencia fue nula, solo me deje llevar, sin saber que manos o a que sitios me estaban trasladando en ese momento, la realidad estaba sufriendo alteraciones del tipo lisérgico y jugaba conmigo.
Después de un significativo esfuerzo logre enfocar mas o menos, y me encontré rodeado de personas-hormiga en un habitáculo totalmente cubierto de espejos que se movía hacia algún otro lado. La visión se abstrae y logra que solo queden mis múltiples reflejos rodeados perimetralmente por un aura oscura, como aerografiada, que se torna en negrura absoluta y se convierte en infinito.
Experimento una sensación de intercalamiento de planos con mis reflejos, de modo que yo soy el reflejo y el reflejo es la realidad y lo entiendo perfectamente como que dos mas dos son cuatro, pero no comprendo como es que se que verdaderamente soy el reflejo y que los reflejos viven. Encuentro refugio como reflejo, el infinito con ventanas, la soledad con puertas que solo conducen de regreso al corazón de la misma soledad…………………………………………
Esto dura hasta quien sabe donde o cuando, pero termina con la encandilación total, el nacimiento de la luz con todo su poder estallando ante mis ojos ciegos, esto dura otro lapso de tiempo indefinido que me permite tener mil pensamientos imágenes y recuerdos.
De a poco, de a muy poco, todo se suaviza la luz retrocede como acobardada y el mundo se divide en dos arriba y abajo, la línea divisoria es el horizonte recto y curvo a la vez, que se va tornando menos difuso con el creciente amanecer hasta convertirse en una delgado trazo marrón.
Cuando hay mas abundancia de luz, también son mayores las probabilidades de la aparición de sombras, y las sombras no se hicieron esperar solo que no eran muchas, eran todas en una, cuya simiesca silueta parecía no parar de crecer jamás.
Veo todo este espectáculo a través de una burbuja de vidrio, como si estuviera sentado a lo chinito viendo una película y la parte de atrás de mis ojos fuera la pantalla. Es un cine con un sofisticado sistema de audio, muchos amplificadores que distorsionan y acoplan, pero el rugido se escucha claramente, gruñe y me acusa de haber cometido la atrocidad mayor, grita que todas las pruebas están en mi contra y que mas me vale confesar a fin de reducir mi castigo.
Intento decir algo y no puedo, intento mover aunque sea un parpado, pero es imposible, solo respiro y comprendo de la misma forma que lo hice anteriormente, sin explicación ni mecanismos de enseñanza, comprensión por compresión pura, por asimilación natural de razón y lógica, porque no puedo moverme. Y es precisamente porque estoy sentado como chinito frente a la parte de atrás de mis ojos, estoy dentro de mi cuerpo, mas puntualmente dentro de mi cabeza, soy una especie de muñequito ocupando una cavidad craneal con muchos órganos y venas y otras cosas que no tengo la menor idea de cómo se llaman pero están muy lejos y solo puedo verlas.
Escucho todas las acusaciones de las que soy objeto; veo policías y hombres de traje que me asustan, no me gustan y no por ser feos, desagradables, o sospechosos, simplemente me aterran.
Entonces apago los ojos como un televisor y me quedo dormido y sueño que la soledad es necesariamente oscura y que en la oscuridad se esta completamente solo.
……………………………………………………………………………………………………………………..
Me despierto porque alguien sacude todo mi cuerpo, la cabeza se mezcla en un maremoto, entonces enciendo los ojos, se levanta el telón, se enciende el sonido envolvente y me siento a disfrutar de la obra.
El juicio de la justicia
Hay cinco o seis personas alrededor mío, solo me guarece ese horizonte, que ahora vislumbro que es el escritorio ante el cual estoy sentado y la simiesca sombra es un policía feo gordo y agresivo portador de un aborrecible hedor, me grita en la cara, al mismo tiempo que ínfimas gotas de saliva chocan como baldazos en mi frente, que yo cometí la atrocidad mayor, acompañada esta aseveración de múltiples insultos que realmente me dolieron, si es que algo podría dolerme a estas alturas, ¿Cómo haría para arraigar una idea de insensibilidad de conciencia si eso es lo que creo que soy ahora?
Me presentan a mi abogado que me palmea la espalda y, sin sentirlo, me da mucho asco.
Me presentan a un doctor, que sin mediar formalismo alguno dice que estoy enfermo, pero también dice que no soy ningún boludo, que seguro que soy un orate, pero que si fui capaz de cometer la atrocidad mayor, bien soy capaz de simular un estado de shock o una crisis nerviosa o inducirme, incluso, a un estado comatoso.
Mi abogado, o bien es un completo idiota que permite que me arrojen a la cara miles de pruebas incriminatorias, o bien está para colaborar con la acusación, pareciera que lo disfruta, y ni atisbo de rebatir absolutamente nada, y como convencido de mi culpabilidad se agacha y le susurra al oído de mi cuerpo que mas me vale confesar, que cometí la atrocidad mayor y que me va a ir mejor si acepto la culpa y todos los cargos. ¡Idiota!
Mientras tanto me deshago en esfuerzos por recordar, pero solo evoco el momento en que puse un pie en el umbral de la puerta de mi casa…luego, solo luces de azul mediano, sirenas y hormigas correteando, todo es muy vago.
Se me declara sano y peligroso, con severas tendencias a desafiar la autoridad, atribuyendo a eso mi supuesta negación a declarar, y sumando a esto la opinión de los presentes acerca de que mi silencio no hace más que demostrar mi culpabilidad.
Me encierran en una celda húmeda y oscura, ahora enfoco mejor mi impotencia hacia la imposibilidad de volver al umbral de mi casa, ahora todo es tiempo en suspensión.
El juicio de la sociedad (o la gente)
Durante todo el tiempo que mi cuerpo permanece encerrado, dicho sea de paso, objeto por el cual perdí todo aprecio y valoración, intentan alimentarme vía oral y al no obtener resultados lo hacen mediante un tubo vía anal, por supuesto, tampoco los privo de mi mierda producto de la incontinencia y los oigo mientras me higienizan.
Los ordenanzas y enfermeros no paran de murmurar sobre cuan seguros están de mi culpabilidad, algunos aseguran que estoy actuando y cuando les preguntan como hago para cagarme sin contraer el esfínter resuelven todo argumentando alguna especie de control mental. Otros opinan que pese a mi culpabilidad, estoy en estado de shock, de hecho; ¿de que otra forma se podría estar luego de cometer la atrocidad mayor? Todos lo saben, todos están completamente seguros, menos yo. Ellos dicen que con solo verme la cara ya no necesitan mas, mi cara les dice todo, ellos creen; pero no saben nada.
Me sacan de ahí para arrastrarme por entre el indignado e iracundo personal de la justicia, que me demuestra un encono más personal que profesional y no dejan de insultarme y maldecirme y demás…
Pero entonces todo es calmo, se abren las puertas de calle y empieza el pandemonio. El infierno.
Jamás me atreví a imaginar que le realidad fuese tan avasallante ni aun en mi casa, cuando empezó todo, esto es mil veces peor.
El torbellino de luces y flashes es la ceguera total, aun sentado en el reverso de mis corneas y mirando por unos ojos que no son los de mi cuerpo, además de enceguecido, soy ensordecido de la misma forma, los gritos todos me acusaban y me profieren injurias de los mas diversos orígenes y de destacada inventiva.
En definitiva todos los insultos tienen la similitud de referirse a que mi castigo fuera el mismo del que se me acusa, la atrocidad mayor.
Es una horda, un ejercito de gente común que trata de herir mi sector corporal, es increíble que no lleguen a comprender ni un ápice que es mucho peor lo que siento en el alma, cual creen que sería la diferencia de un golpe mas o uno menos.
Hay una niña que me llama mucho la atención, mucho más que el resto de esos oligofrénicos monigotes con sus micrófonos y sus cámaras en mano, en el mejor de los casos, en el peor, piedras y cosas podridas, con sus pequeños y decididamente inocentes ojitos, furibundamente inyectados de ira, son dos carbones ardiendo de los cuales milagrosamente fluyen heladas gotas de rencor que perderán todo encanto al explotar en las enrojecidas mejillas que se ondearon al pronunciar a gritos algo que espero, haya oído de algún adulto. La chiquilla clama que se me torture como a Cristo y que luego me hagan victima de la atrocidad mayor, en ese instante creo que ya lo estoy siendo.
En menos tiempo del que les lleva reaccionar a quienes me transportan, veo como todo el odio fulgor y rabia de la pequeña se va difundiendo entre la multitud enardecida que se auto convence de la heroicidad que podría conllevar un linchamiento y arremeten contra el grupo escaso que me separa de la turba, que tampoco dista mucho de ser turba, pero supongo que temiendo a un desmadre me arrastran retrocediendo hasta la puerta de la comisaría y allí, entre empujones y apretones pueden meterme, aunque no pueden evitar que se colen unos cuantos miembros del sector de información pública, ¡ay! si esos imbéciles se escuchasen, están tan ciegos como la chusma, no preguntan, solo exponen manifestaciones :señor, señor ¿Qué se siente al haber cometido la atrocidad mayor? o ¿se declara culpable? O directamente, ¡confiese, confiese! o comentarios dirigidos a una audiencia televisiva como “es evidente que el silencio no hace mas que confirmar nuestra sospecha”, y otras tantas palabras que no significan nada para nadie excepto para ellos mismos …y ni siquiera.
Me dejan detenido en la comisaría y pienso que no tienen otra opción ya que no me puedo mover y estoy según ellos fingiendo algún tipo de trance. Otra vez a la cueva húmeda y oscura, pero esta vez por una hendija alcanzo a vislumbrar un televisor encendido y aguzando al máximo esta nueva especie de sentido del oído me indigno enterándome que piaras de chusma de la peor calaña opinaba, con la misma autoridad moral que puede tener una raya de cocaína, sobre mi situación procesal, de paso manifestaban a los cuatro vientos cual debería ser mi castigo. Todos dicen que mi mutismo me señala inexorablemente, de pronto la pantalla se inunda de una muchedumbre, que me es totalmente desconocida, que habla de mí como si fueran mis amigos de toda la vida, por supuesto, todos coinciden en que soy culpable de haber cometido la atrocidad mayor, pero también concuerdan en que no soy ningún boludo, y me pregunto si la palabra “boludo” puede llegar a tener la misma importancia que las palabras “atrocidad mayor”.
……………………………………………………………………………………………………………………..
“y el buen dios vio que iban a ser muchos hombres que juzgar…entonces les dio conciencia”
Y el silencio llegó y es eterno, seguro que va a romperse en cualquier momento, pero mientras está es eterno.
Con los parpadotelones cerrados me dejo llevar hasta el oscuro centro de donde fuese que yo estoy, digo oscuro porque acá esta muy oscuro, y digo centro por la lógica que me obliga a pensar en que todo gira alrededor de algo que tiene fuerza de gravedad y atrae.
Que cada hombre es un mundo es una explicación demasiado frívola, cuando se está en mi situación solo cabe decir que cada hombre es un universo. Entonces me vuelvo de espaldas a mis cineojos y la primera impresión es de total negrura y cerrazón pero aquí … aquí la oscuridad brilla.
Floto gracilmente, y, por primera vez en mucho tiempo siento paz, a estas alturas ya estoy casi seguro de que todo lo que esta relacionado con lo metafísico tiene el nombre equivocado, experimento una veloz atracción y muy tenuemente se me rebela el cosmos, primero veo pasar a las galaxias, después entro en una especie de contacto con todo el derredor, y allí estoy inmerso en una imagen tan realista como surrealista, allí estoy, desnudo frente al universo y voy de cara al centro, no me cuesta nada, solo me dejo llevar hasta que estoy frente a…digamos Dios a falta de una palabra mas adecuada.
Es algo que hace empequeñecer atómicamente a la concepción que tenemos de omnipotencia y omnipresencia; simplemente es algo que es todo y no se puede hablar ante eso, solo apenas pensar y percibir por todos los sentidos, lo más aproximado a lo que se suele llamar éxtasis.
Es la fuente y el pozo por donde pasa el torrente de la historia y del tiempo, en todos los planos físicos y metafísicos, de todos los organismos y elementos unidos o separados, de todos los universos que existen existieron o existirán.
Algo, de repente me hace entender porque estoy ahí, un lapsus de eterna sabiduría me fue brindado para razonar, y entiendo que busco justicia, y entiendo que cuando realmente uno encuentra la justicia es porque lo están juzgando, entonces busco que me juzguen. La comprensión me intoxica de manera tal que concluyo que no se por que he de querer ser juzgado, El o Eso me explica que haya hecho yo lo que sea que haya hecho, la única verdad absoluta es que no se que hice, por ende es imposible que sea calificado alguien que no sabe por que esta en situación procesal. Además a este nivel solo se juzga al ente no a sus actos y solo hay dos veredictos inamovibles que el individuo en cuestión esta de cualquier forma imposibilitado de cambiar, negar u ocultar, puesto que uno u otro fallo (asumo yo, culpabilidad o inocencia) son como huellas digitales, inconfundibles e irreproducibles, por ende inexcusables.
De forma insistente expongo que las pruebas en mi contra son apabullantes, y con un poco de vergüenza , que estoy acusado de haber cometido la atrocidad mayor. A modo de respuesta obtengo la información de que no hay rastro de nada en mi y que soy injuzgable; al menos por lo que yo intento obtener un dictamen.
Me doy cuenta que ni mi propio dios en mi propio universo me sirve ahora.
En esa milésima de segundo o Eón siento que me alejo por donde había llegado y en esos recovecos del tiempo estoy otra vez en mi cine.
……………………………………………………………………………………………………………………..
Prendo los cineojos para ver la película del juicio; veo el circo de rostros enllaguecidos de maldecirme, veo ojos con una seguridad inédita, veo sonrisas equinas disfrutando; no hay duda, ellos saben lo que dios no necesita saber.
El olor ocre de la ignorancia es tremendo, no se como mi cuerpo lo resiste sin vomitar. Me atacan, me juzgan, y me condenan. Primero, con todo tipo de pruebas en mi contra para las cuales no preparé una digna defensa, seamos realistas, están juzgando a un tipo que solo respira porque no es ningún boludo.
Después; diciendo que es irrefutable la culpabilidad de mi persona, imputada de haber cometido la atrocidad mayor.
Por último soy físicamente vejado, torturado y flagelado como cristo y luego victima de la atrocidad mayor consumada por diez verdugos.
No se que hacen con mis restos, pero creo que soy examinado mediante autopsia y luego enterrado.
Pasan varios días, o segundos o siglos, que mas da. Por más que prendo mis ojos solo percibo lobreguez.
Durante un lapso sin tiempo todo es negrura, hasta que no se con que parte de mi, razono; concibo la idea mas lógica, y me pregunto como puedo ser tan necio, en fin, solo tan físico y tangible y así veo claramente, nunca saldré de aquí, nunca entenderé por que estoy aquí y nunca tendré un juicio a este nivel con dios, precisamente por no saber si soy culpable o no. Jamás saldré de aquí, la creación que llamo universo erigida por mi como hombre en mi propio interior aun esta ahí, pero jamás habrá nadie mas que yo, todo lo que se me promete es perenne soledad.
Lo físico y lo metafísico se codean en algún punto, así como las paralelas se unen en el infinito, con gran esfuerzo logro encontrar ese punto en el infinito, y cuando lo consigo, con el movimiento mas veloz que puedo permitirme, agarro una de las sogas del desvencijado telón hecho cintajos, me la enrosco en el cuello y salto al universo, tal vez funcione.
Fin.
Risotto de churro
El inmortal y el otro
_El espacio es siempre igual, inalterable inmensidad, vacío absoluto, soledad eterna. El paisaje no cambia, en caso de cambiar solo percibiríamos la variación cientos de años después, si lo observamos muy detenidamente, se puede revelar lo que una vez fue, eso es todo lo que puedo decir del espacio.
_ ¿eso es todo?
_ ¿podría haber mas?
_y…algo
_ ¿que algo?
_Hace muchos años que pienso en que mas puede haber y siempre recaigo en los mismos ítems: sabiduría por meditación, descubrimiento de los secretos del cosmos, conocimientos del tiempo, de la especie, algo debe haber acerca de la única especie capaz de auto aniquilarse ¿no lo cree así?
_ ¿una especie capaz de auto aniquilarse? Eso si que es nuevo para mi, y créame si le digo que he recorrido varias galaxias, de las cuales he recolectado diversos tipos de información, he contado rastros de cerca de mil especies podría decirse civilizadas que alguna vez habitaron un planeta, pero ninguna daba indicios de un auto aniquilamiento, es mas, la sola mención de un acto tan aberrante es suficiente para que mis mecanismos se estremezcan. Pero, siendo que usted es el único organismo vivo inteligente que he encontrado en casi cien mil años de recorrer el cosmos no puedo evitar sentir curiosidad con respecto a dos cosas, primero: si eran inteligentes ¿Cómo llegaron al auto exterminio? Y segundo: si se auto aniquilaron ¿Cómo es que usted todavía está vivo?
_bueno, teniendo en cuenta que usted ha sido el único objeto vivo o no, inteligente o no, orgánico o no que he encontrado en doscientos años de vagabundeo espacial no veo razón para no contarle como destruimos nuestro propio mundo y como es que estoy aquí, no obstante me veo obligado a hacerle una pregunta.
¿Cree usted en dios?
_no entiendo a que se refiere.
_ ¿tiene alguna prueba de que en alguna de las galaxias que ha usted visitado quedara el indicio de la existencia de algún tipo de dios?
_no
¿Ni por mas remota que fuera?
No, de hecho el termino dios no deja de sorprenderme, ¿un ser omnipotente y omnipresente? ¡¡Para todo el universo!!!!
No podría creerlo, soy una creación hecha por la generación 16616 de científicos en mi planeta, soy metal vivo e inteligente, estoy capacitado para razonar y de eso se habrá dado cuenta señor, al oírme hablar su idioma, domino una lógica capaz de deducir del polvo cósmico la historia de los últimos 1000 millones de años, entre otras dos millones de facultades que supongo usted no se atrevería a siquiera imaginar, entonces por favor, no intente tomarme por estupido, la lectura que he hecho de su coeficiente intelectual es comparable al de una piedra de mi jardín y eso que usted no domina la telepatía.
Le reitero que definitivamente no he registrado datos de ningún ser o ente con las características mencionadas.
_bueno, no se altere, yo le voy a relatar mi historia y usted luego sacara su propia conclusión.
Era el último tiempo en mi planeta, la pequeña roca que habitábamos sin saber que estaba viva. Con que malicia nos ensañamos con ella, fue atroz, tapamos sus poros con cemento, intoxicamos su atmósfera, talamos sus pulmones, le inyectamos gigantescas agujas para extraerle la sangre y usarla como combustible que luego se convertiría en veneno, también envenenamos su recurso de vida, masacramos salvajemente a sus hijos para extender un tiempo mas nuestra maldita supervivencia y los devoramos. Cuando no quedaba mas por consumir nos empezamos a matar entre nosotros, y de un lado al otro de la piedra muerta nos empezamos a arrojar bombas que terminaron partiendo la piedra en muchos pedazos que explotaron al separarse.
Todo esto en dos mil años.
_eso responde a mi primera pregunta.
_ya lo se, aunque crea usted que somos poco menos que un excremento de su jardín…
_los excrementos de mi jardín se convierten en…
_por favor, no quiero saber en que se convierten los excrementos de su jardín con piedras telépatas, le decía que se contar, y ahora le voy a relatar como es que llegue aquí.
_discúlpeme pero es que es usted tan primitivo que…
_le agradecería que no empecemos con los insultos que hace mucho tiempo que no me descargo con nadie y tengo mucha imaginación.
_discúlpeme otra vez, por favor prosiga.
_bueno es ahora cuando tengo que explicarle que es dios aunque su hiper inteligencia no lo conciba.
Se trata de una fuerte creencia de que en algún lado existe un ser superior del cual estábamos hechos a su imagen y semejanza y por cuya ley nos regíamos, era llamado de diferentes formas y era el que iba a juzgar a nuestra especie cundo muriésemos según su propia código.
Si habíamos respetado su mandato seríamos premiados permaneciendo por toda la eternidad en su morada, en el mas allá.
Pero si habíamos pecado o atentado contra las reglas seriamos enviados al infierno que es exactamente lo contrario, un lugar de sufrimiento eterno donde nos encontraríamos con el archinémesis de dios, el diablo, quien siempre estaba tratando de llevarse la mayor cantidad de nosotros puesto que su poder radica en el número de almas que posea.
_tampoco comprendo el concepto alma.
_bueno…alma es la esencia que creemos que tenemos y que es inmortal y eterna, trasciende nuestro cuerpo y nos somete a ejercer criterios parciales en detrimento de nuestros propios intereses.
_perdón, pero ¿eso no es la conciencia?
_Ahí llegamos a un punto importante, habíamos muchos de nosotros que no creíamos en el alma, ni en dios y por ende tampoco en el diablo.
_no explique obviedades recuerde que soy muy inteligente, si no se cree en algo es imposible creer en la consecuencia de ese algo.
_como le gusta interrumpirme ehe.
_entonces deje de subestimarme.
_ bueno, ¿continúo?
_como yo era uno de los que no creía ni compartía la doctrina, me costaba resignarme a morir, siendo que no era directamente responsable por lo que sucedía, entonces unos días antes del final tome la determinación de hacer un pacto con el diablo, debo aclarar que nunca nadie accedió a ver a dios antes de morir, por mas invocaciones que hubiera hecho, pero hubo muchos de los nuestros que vieron y pactaron con el diablo, en definitiva, aun sin creer y tan solo por no ver otra salida selle el trato, el mismo constaba de mi alma inmortal a cambio de 500 años de vida.
_ ¡ja!
_ ¿de que se ríe?
_de que su diablo no le dijo que la piedra se destruiría y que usted iba a continuar vivo vagando en el espacio.
_de hecho yo sabía que se destruiría pero jamás imaginé que tanto, al punto de convertirse en una nube de polvo, creí que iba a quedar en la tierra, y trataría de revivirla.
_ ¿tierra?
_ así se llamaba mi planeta
_entonces fue usted estafado, engañado de la manera más vil.
¿Era de esperarse que quien hace tratos con el archinémesis de la ley fuera timado?
_si.
_ahora empiezo a comprender muchas cosas de su extraña especie.
_ ¿si? Como cuales
_y…solo un idiota hace tratos con un ser infinitamente superior a uno mismo sin poner cláusulas especiales como por ejemplo no quedar 500 años vagando en el cosmos sin capacidad de dirección e impulso, digamos que cuando estallo su piedra usted fue lo único que no se convirtió en polvo y recién debe hacer pocos años que salio de la nube.
¿no hubiera sido preferible morir junto a su especie y no después de haber pasado 500 años de soledad, completamente privado de todo lo que usted conocía?
_si.
_ ¿y que va a hacer ahora?
_no se, no puedo morir aunque lo intente
_bueno yo debo seguir mi camino, creo que voy a pasar por su nube de polvo para decodificar información.
_bueno si llega a enterarse como puedo morirme por favor avíseme yo voy a seguir flotando por acá unos 300 años mas aproximadamente, lo espero.
_haré lo posible mi amigo pero no prometo nada, y espero volver a verlo a mi regreso.
_disculpe una ultima cosita ¿y si usted y yo hacemos un pacto? Usted me lleva y yo le doy conversación y así nos hacemos mutua companía.
Eh! oiga, no se vaya, ey, espere vuelva, le puedo contar chistes, le puedo seguir relatando mi aventura en el espacio.
-Andaaa maquina tragamonedas, anda a hacerte el inteligente con otro.
Salame.
Gil, ¡¡ no existís!! , que bárbaro con estos tipos, así no se puede vivir…
…Marcianos soretes.
Fin.
risottorabioso
_El espacio es siempre igual, inalterable inmensidad, vacío absoluto, soledad eterna. El paisaje no cambia, en caso de cambiar solo percibiríamos la variación cientos de años después, si lo observamos muy detenidamente, se puede revelar lo que una vez fue, eso es todo lo que puedo decir del espacio.
_ ¿eso es todo?
_ ¿podría haber mas?
_y…algo
_ ¿que algo?
_Hace muchos años que pienso en que mas puede haber y siempre recaigo en los mismos ítems: sabiduría por meditación, descubrimiento de los secretos del cosmos, conocimientos del tiempo, de la especie, algo debe haber acerca de la única especie capaz de auto aniquilarse ¿no lo cree así?
_ ¿una especie capaz de auto aniquilarse? Eso si que es nuevo para mi, y créame si le digo que he recorrido varias galaxias, de las cuales he recolectado diversos tipos de información, he contado rastros de cerca de mil especies podría decirse civilizadas que alguna vez habitaron un planeta, pero ninguna daba indicios de un auto aniquilamiento, es mas, la sola mención de un acto tan aberrante es suficiente para que mis mecanismos se estremezcan. Pero, siendo que usted es el único organismo vivo inteligente que he encontrado en casi cien mil años de recorrer el cosmos no puedo evitar sentir curiosidad con respecto a dos cosas, primero: si eran inteligentes ¿Cómo llegaron al auto exterminio? Y segundo: si se auto aniquilaron ¿Cómo es que usted todavía está vivo?
_bueno, teniendo en cuenta que usted ha sido el único objeto vivo o no, inteligente o no, orgánico o no que he encontrado en doscientos años de vagabundeo espacial no veo razón para no contarle como destruimos nuestro propio mundo y como es que estoy aquí, no obstante me veo obligado a hacerle una pregunta.
¿Cree usted en dios?
_no entiendo a que se refiere.
_ ¿tiene alguna prueba de que en alguna de las galaxias que ha usted visitado quedara el indicio de la existencia de algún tipo de dios?
_no
¿Ni por mas remota que fuera?
No, de hecho el termino dios no deja de sorprenderme, ¿un ser omnipotente y omnipresente? ¡¡Para todo el universo!!!!
No podría creerlo, soy una creación hecha por la generación 16616 de científicos en mi planeta, soy metal vivo e inteligente, estoy capacitado para razonar y de eso se habrá dado cuenta señor, al oírme hablar su idioma, domino una lógica capaz de deducir del polvo cósmico la historia de los últimos 1000 millones de años, entre otras dos millones de facultades que supongo usted no se atrevería a siquiera imaginar, entonces por favor, no intente tomarme por estupido, la lectura que he hecho de su coeficiente intelectual es comparable al de una piedra de mi jardín y eso que usted no domina la telepatía.
Le reitero que definitivamente no he registrado datos de ningún ser o ente con las características mencionadas.
_bueno, no se altere, yo le voy a relatar mi historia y usted luego sacara su propia conclusión.
Era el último tiempo en mi planeta, la pequeña roca que habitábamos sin saber que estaba viva. Con que malicia nos ensañamos con ella, fue atroz, tapamos sus poros con cemento, intoxicamos su atmósfera, talamos sus pulmones, le inyectamos gigantescas agujas para extraerle la sangre y usarla como combustible que luego se convertiría en veneno, también envenenamos su recurso de vida, masacramos salvajemente a sus hijos para extender un tiempo mas nuestra maldita supervivencia y los devoramos. Cuando no quedaba mas por consumir nos empezamos a matar entre nosotros, y de un lado al otro de la piedra muerta nos empezamos a arrojar bombas que terminaron partiendo la piedra en muchos pedazos que explotaron al separarse.
Todo esto en dos mil años.
_eso responde a mi primera pregunta.
_ya lo se, aunque crea usted que somos poco menos que un excremento de su jardín…
_los excrementos de mi jardín se convierten en…
_por favor, no quiero saber en que se convierten los excrementos de su jardín con piedras telépatas, le decía que se contar, y ahora le voy a relatar como es que llegue aquí.
_discúlpeme pero es que es usted tan primitivo que…
_le agradecería que no empecemos con los insultos que hace mucho tiempo que no me descargo con nadie y tengo mucha imaginación.
_discúlpeme otra vez, por favor prosiga.
_bueno es ahora cuando tengo que explicarle que es dios aunque su hiper inteligencia no lo conciba.
Se trata de una fuerte creencia de que en algún lado existe un ser superior del cual estábamos hechos a su imagen y semejanza y por cuya ley nos regíamos, era llamado de diferentes formas y era el que iba a juzgar a nuestra especie cundo muriésemos según su propia código.
Si habíamos respetado su mandato seríamos premiados permaneciendo por toda la eternidad en su morada, en el mas allá.
Pero si habíamos pecado o atentado contra las reglas seriamos enviados al infierno que es exactamente lo contrario, un lugar de sufrimiento eterno donde nos encontraríamos con el archinémesis de dios, el diablo, quien siempre estaba tratando de llevarse la mayor cantidad de nosotros puesto que su poder radica en el número de almas que posea.
_tampoco comprendo el concepto alma.
_bueno…alma es la esencia que creemos que tenemos y que es inmortal y eterna, trasciende nuestro cuerpo y nos somete a ejercer criterios parciales en detrimento de nuestros propios intereses.
_perdón, pero ¿eso no es la conciencia?
_Ahí llegamos a un punto importante, habíamos muchos de nosotros que no creíamos en el alma, ni en dios y por ende tampoco en el diablo.
_no explique obviedades recuerde que soy muy inteligente, si no se cree en algo es imposible creer en la consecuencia de ese algo.
_como le gusta interrumpirme ehe.
_entonces deje de subestimarme.
_ bueno, ¿continúo?
_como yo era uno de los que no creía ni compartía la doctrina, me costaba resignarme a morir, siendo que no era directamente responsable por lo que sucedía, entonces unos días antes del final tome la determinación de hacer un pacto con el diablo, debo aclarar que nunca nadie accedió a ver a dios antes de morir, por mas invocaciones que hubiera hecho, pero hubo muchos de los nuestros que vieron y pactaron con el diablo, en definitiva, aun sin creer y tan solo por no ver otra salida selle el trato, el mismo constaba de mi alma inmortal a cambio de 500 años de vida.
_ ¡ja!
_ ¿de que se ríe?
_de que su diablo no le dijo que la piedra se destruiría y que usted iba a continuar vivo vagando en el espacio.
_de hecho yo sabía que se destruiría pero jamás imaginé que tanto, al punto de convertirse en una nube de polvo, creí que iba a quedar en la tierra, y trataría de revivirla.
_ ¿tierra?
_ así se llamaba mi planeta
_entonces fue usted estafado, engañado de la manera más vil.
¿Era de esperarse que quien hace tratos con el archinémesis de la ley fuera timado?
_si.
_ahora empiezo a comprender muchas cosas de su extraña especie.
_ ¿si? Como cuales
_y…solo un idiota hace tratos con un ser infinitamente superior a uno mismo sin poner cláusulas especiales como por ejemplo no quedar 500 años vagando en el cosmos sin capacidad de dirección e impulso, digamos que cuando estallo su piedra usted fue lo único que no se convirtió en polvo y recién debe hacer pocos años que salio de la nube.
¿no hubiera sido preferible morir junto a su especie y no después de haber pasado 500 años de soledad, completamente privado de todo lo que usted conocía?
_si.
_ ¿y que va a hacer ahora?
_no se, no puedo morir aunque lo intente
_bueno yo debo seguir mi camino, creo que voy a pasar por su nube de polvo para decodificar información.
_bueno si llega a enterarse como puedo morirme por favor avíseme yo voy a seguir flotando por acá unos 300 años mas aproximadamente, lo espero.
_haré lo posible mi amigo pero no prometo nada, y espero volver a verlo a mi regreso.
_disculpe una ultima cosita ¿y si usted y yo hacemos un pacto? Usted me lleva y yo le doy conversación y así nos hacemos mutua companía.
Eh! oiga, no se vaya, ey, espere vuelva, le puedo contar chistes, le puedo seguir relatando mi aventura en el espacio.
-Andaaa maquina tragamonedas, anda a hacerte el inteligente con otro.
Salame.
Gil, ¡¡ no existís!! , que bárbaro con estos tipos, así no se puede vivir…
…Marcianos soretes.
Fin.
risottorabioso
muertecita
MUERTECITA
Será la vida injusta como dicen
Algunos que parece que la vieron
Será que así buscando se perdieron
Yo sigo, y si me pierdo que me avisen.
El verde del cristal delante mío
Me muestra mi reflejo verdadero
Me dice que soy sucio malo y feo
Me muestra desalmado cruel e impío.
Pero yo soy un amateur de la sonrisa
Un neófito de la palabra suave
Cuando vuelo, vuelo libre y nadie sabe
Que no vuelo, solo planeo en la brisa
Se que el tiempo no se pierde ni se agota
Tan solo se malgasta inútilmente
No se extiende más allá de la muerte
Ni empieza antes de la primera gota
Si alguien va a juzgarme por mi boca
Que se atreva a mirarme el corazón
Que es el puño de lo que la voz provoca
Que es el sueño en el velorio del amor
No puedo ser canción y ser poema
Ni pintar sobre un lienzo vagabundo
Pero puedo intentar salvar al mundo
Con una flor, una bomba h y un enema
Rodaran los barriles que cargaban
Aquellos que cruzaron por su rumbo
A la muerte borracha dando tumbos
Y una fiesta detrás de ella que coreaba…
“Ay ay ay ay muertecita
Dame un ratito de sueño
Dame una noche tranquila
Ay ay ay ay muertecita
Dame un tanguito pal llanto
Dame un abrazo en la esquina”
En un recodo de este infierno
Que solemos llamar vida
Las palabras se amotinan
Hasta hacerte derrapar
En la curva y contra curva
Donde el diablo perdió el poncho
Sacudiéndose en la murga
De los huérfanos sin edad
En un recodo de este infierno
Donde reina el desconcierto
La alegría fue violada
Por la absurda realidad
Que pinto de furia y muerte
El portal de tus amores
Y te dejaron desnudo
Sin más piel que tu disfraz.
Rodaran los barriles que cargaban
Aquellos que cruzaron por su rumbo
A la muerte borracha dando tumbos
Y una fiesta detrás de ella que coreaba
“Ay ay ay ay muertecita
Dame un ratito de sueño
Dame una noche tranquila
Ay ay ay ay muertecita
Dame un tanguito pal llanto
Dame un abrazo en la esquina”
Será la vida injusta como dicen
Algunos que parece que la vieron
Será que así buscando se perdieron
Yo sigo, y si me pierdo que me avisen.
El verde del cristal delante mío
Me muestra mi reflejo verdadero
Me dice que soy sucio malo y feo
Me muestra desalmado cruel e impío.
Pero yo soy un amateur de la sonrisa
Un neófito de la palabra suave
Cuando vuelo, vuelo libre y nadie sabe
Que no vuelo, solo planeo en la brisa
Se que el tiempo no se pierde ni se agota
Tan solo se malgasta inútilmente
No se extiende más allá de la muerte
Ni empieza antes de la primera gota
Si alguien va a juzgarme por mi boca
Que se atreva a mirarme el corazón
Que es el puño de lo que la voz provoca
Que es el sueño en el velorio del amor
No puedo ser canción y ser poema
Ni pintar sobre un lienzo vagabundo
Pero puedo intentar salvar al mundo
Con una flor, una bomba h y un enema
Rodaran los barriles que cargaban
Aquellos que cruzaron por su rumbo
A la muerte borracha dando tumbos
Y una fiesta detrás de ella que coreaba…
“Ay ay ay ay muertecita
Dame un ratito de sueño
Dame una noche tranquila
Ay ay ay ay muertecita
Dame un tanguito pal llanto
Dame un abrazo en la esquina”
En un recodo de este infierno
Que solemos llamar vida
Las palabras se amotinan
Hasta hacerte derrapar
En la curva y contra curva
Donde el diablo perdió el poncho
Sacudiéndose en la murga
De los huérfanos sin edad
En un recodo de este infierno
Donde reina el desconcierto
La alegría fue violada
Por la absurda realidad
Que pinto de furia y muerte
El portal de tus amores
Y te dejaron desnudo
Sin más piel que tu disfraz.
Rodaran los barriles que cargaban
Aquellos que cruzaron por su rumbo
A la muerte borracha dando tumbos
Y una fiesta detrás de ella que coreaba
“Ay ay ay ay muertecita
Dame un ratito de sueño
Dame una noche tranquila
Ay ay ay ay muertecita
Dame un tanguito pal llanto
Dame un abrazo en la esquina”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)