Era tarde y yo ya estaba tilingueando por el barrio
Venía hecho un fugitivo como alma que lleva el diablo
Ya había tomado sertales pero aun estaba escabio
Hacía un calor de cagarse
La puta que caluroso
Y esa resaca de vino que me quemaba los labios
Bajo una baldosa lo veo, violeta y resplandeciente
Un billete que tenía un criminal por presidente
Humito de adormidera hacia estragos con mi mente
Y ni hablar de los pulmones
Que después de veinte cuadras
Pedía a gritos un vaso de agua que sirva como aliciente
Entré en un tugurio infausto con un nombre impronunciable
Y mis ojos disintieron con lo que era razonable
La clientela me miró y se pusieron inestables
Ni hablar de los más mareados
Entre ellos un puntero
Me hizo seña de “te veo” y se arrimo respetable
Ahí nomás pensé que estaba en los confines de la vida
Lo invite para la barra y le pague una bebida
Era un vaso de la misma muerte, la puta que era jodida
El puntero se avivó y
Me vendió pa hacerme el entre
Y después del zac, zac, zac era la guita o la vida
Volví a casa al galope serio como perro en bote
Cuando en la tercera esquina me choque con un garrote
Pardo, cara de malandra y de azul hasta el cogote
Lo desparrame en el piso
Del joraca que tenía
Le dije disculpe usted pero hoy soy un monigote
Me dijo que no hay problema, entre quejas y lamentos
Seria usted tan amable de darme sus documentos
Mas nervioso que dorima de trampa y con poco vento
Meto el garfio en el bolsillo
Y al sacarlo presuroso
Voló al aire la bolsita y se abrió culpa del viento
En seguida se cuadro y como policía nuevo
Me sacudió en la cabeza y una patada en los huevos
Chúcaro había resultado el kobani bruto y feo
Que sin ninguna demora
Me metió en el patrullero
Y una vez en la taquería de cabeza al agujero
Pase ahí hasta el otro día, me desperté hecho pedazos
Me sacaron de la celda con un sabio garrotazo
Confesé mi zafarrancho, con respeto y de buen modo
Cuando un cabo, como un chancho
Me puso en la jeta el codo
Prometiendo que a la próxima me la daban entre todos
Con una costilla rota y con el hocico partido
Jurando vengarme feo del castigo recibido
Volví con el sol ardiente zumbándome los oídos
Caminando lentamente
Y sin pensamiento alguno
Me llegue hasta el dispensario y ahí quede recluído
Después de dos días de hambre, de llantos y de quejidos
Me enganche a una enfermera, pocos dientes, ojos chinos
Me acerco algunas pastillas
Las que tome con abuso
Pude zafar, emparchado, y me escape a medianoche
Y antes del segundo paso me atropellaron dos coches
Acá tengo para un año, y si todo sale bien
Probablemente me queden un poco raros los pies
La china me da pastillas pa conservarme de rehén
Me dejo baquetear sin alboroto
Son quince mis huesos rotos
Si salgo de acá en dos patas me tiro abajo de un tren
RISOTTODECHURRO
miércoles, 6 de enero de 2010
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