miércoles, 6 de enero de 2010

sucesos que me ofuscan la señorita que quiere su ciudad limpia

La señorita que quiere una ciudad limpia, es una señorita de muy buen porte, hippiemente arreglada, y muy probablemente estudiante universitaria.
Pero esta señorita no vive en villa la angostura, donde la pulcritud es la mejor virtud de sus habitantes, no, vive en Palermo, el barrio más grande y sucio de la capital federal, pero elle tiene conciencia ecológica, como si viviera en el sur, en definitiva quiere cagar cuadrado, porque a todos nos gustaría que Palermo estuviera brillante de limpio.
El caso es que una tarde voy cruzando la calle mansilla esquina araoz y casi de manera automática y descuidada, al terminar el paquete de cigarrillos lo hago un bollito y simplemente lo dejo caer, no porque crea que esta bien ensuciar, sino por un acto reflejo, hasta puede entenderse como un descuido.
Después de dar dos pasos siento un dedito en mi hombro, me doy vuelta y la veo, con su pelo ondulado prolijamente desarreglado, su pollera hasta los tobillos, sandalias de feria, artesanales, morral y carpetas o libros de seguro universitarios, y me dice con una vocecita estupidamente agudizada
-perdón, pero se te cayo esto- y me intenta dar el bollito del paquete de cigarros, por supuesto lo agarro y con cara de no entender demasiado le respondo
-no se me cayo, lo tire
-bueno-, me dice –entonces anda y tiralo en el basurero-, a lo que yo respondo
-mira, si te importa tanto la limpieza tiralo vos.
Con cara de evidente estufamiento me responde
-con razón vivimos como vivimos-
A lo que contesto
- si no te gusta vivir en una ciudad de ocho palos de habitantes mudate al sur-
Y con cara de suficiencia como quien dice “viste “me manda
-yo soy del sur y allá nadie tira cosas como acá, que son todos unos sucios
Entonces la charla paso de castaño oscuro y como me gusta pelear con la gente la seguí diciendo.
-bueno, ya que sos la superheroina de la limpieza, yo voy a tirar el paquete en el basurero después de que te vea en acción juntando todos los papeles , no digo del barrio pero si de toda la cuadra, porque si lo que vos tenés en realidad es conciencia ecológica, no debería importarte quien ensucia sino la suciedad en si, pero a vos no te veo levantando basura, porque a vos no te molesta la basura, te molesto que yo tirara mi papel, así que empeza por donde quieras que yo me quedo a mirarte y después que me des el ejemplo, yo también me voy a poner a juntar basura-
Parece que la muchacha que quiere una ciudad limpia, no estaba muy dispuesta a limpiarla, y en su rostro se reflejo la indignación injustificada, cuando vio la cantidad de basura que suele haber en esa esquina y no miento véanlo ustedes mismos, bolsas y bolsas de consorcio de la mayoría de los edificios de la cortada.
Entonces le hago una cara que en pocas palabras quiso decir, flaca , estas cagada, y vuelvo a tirar el bollito en el medio de la calle, hago dos pasos y me vuelvo a ver que hacia, entonces veo uno de los espectáculos mas graciosos de mi vida, la muy estupida en un arranque de furia, gesticulando ampulosamente y refunfuñando como una criatura, agarra el paquete y con el hocico fruncido se intenta arrimar al basurero totalmente aislado por la gran cantidad de bolsas, se estira para embocar en la ranura y se resbala cayendo de lleno sobre el montón de basura, se ve que se resbalo con algo contundente porque al querer levantarse presurosa volvió a caer esta vez de fauces y el revolcón en la basura fue increíble, al querer apoyarse hundió una mano en una bolsa y al querer sacarla hundió la otra, yo me desternillaba de la risa, no podía parar, entonces fui hasta el basurero, agarre mi bollito y lo emboque en la ranura y me fui con el día alegrado.
Moraleja: no exijas a los demás lo que no estés dispuesto a hacer vos mismo, vas a quedar tapado de basura.

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